23 dic. 2017

Escapadas: un día en Pisa

Como primera etapa de un tour por Italia hicimos una escapada para hacer turismo por Pisa, famosa por su torre inclinada y su zona monumental. Llegamos por la tarde, en un vuelo desde Sevilla con Ryanair que nos salió por 43€ cada uno. Sobre esta compañía no vamos a invertir muchas letras para criticar la forma en la que te intentan meter extras al viajar con ellos, porque la realidad es que si te adaptas a lo básico, no gastas más que los pocos euros iniciales que te indican al reservar. 


Volviendo al viaje, como decíamos al principio, llegamos por la tarde y nos desplazamos desde el aeropuerto hasta la ciudad en un tranvía sin conductor que se llama Pisa Mover. Es rápido, fácil de coger y tranquilo. Desde que te montas tiene dos paradas, una en los aparcamientos del aeropuerto y otra en la estación central de Pisa. El precio de este servicio es de 2,70€ por persona.

A unos quince minutos andando de encuentra el hotel en el que nos alojamos, el Hotel Astor, un lugar que realmente está muy bien y cubre las necesidades para pasar una jornada de turismo. Nos salió por 36€ la noche más 3€ que hay que pagar de tasa municipal de turismo. El hotel tiene buena ubicación, es muy limpio y tiene lo básico para pasar una noche. 



Es un lugar acogedor aunque los recepcionistas son bastante antisociales. Sobre todo el primer recepcionista, el que nos recibió, no contestó al darle las buenas tardes y al minuto como seguía en sus cosas le dijimos "Tenemos una reserva", a lo que contestó en italiano rápido y como molesto "si no me dices tu nombre no puedo saber que tienes una reserva. Yo me llamo no se qué, ¿y tú? Entonces me dices tu nombre y ya sé cuál es la reserva". En fin, más fibra por las mañanas para este señor. Luego intentó arreglarlo haciéndose el simpático, pero donde no hay... 


Salimos a dar un paseo y cruzamos el río Arno, que nos dejó unas escenas de anochecer bastante fotogénicas. Atravesamos las distintas calles y vivimos un poco el ambiente navideño, con sus luces, sus mercados, puestos de vino caliente, etc. 


Pasamos por la puerta de la Chiesa di San Domenico, fundada en el siglo XIV por Chiara Gambacorti, quien allí reposa en su nicho bajo un fresco de la crucifixión. Esta señora pertenecía a una familia de ricos mercaderes y quiso situar allí una comunidad practicante de la orden domenica, en un templo finalizado en el siglo XV sin mucha floritura, como es habitual en la orden. 


Acabamos desembocando en la Piazza Vittorio Emanuele II, en la que había mucha vida gracias a los puestecitos navideños y los bares.


Allí entramos en La Borsa Café, y merendamos un café americano y un capuccino con dos brioches, que son una especie de croissanes rellenos de mermelada. Muy buenos. Esto nos costó 4,70€, un buen precio para lo que se despacha en Italia. 


Seguimos paseando y fuimos bordeando las murallas del Giardino Scotto, un parque que en el pasado tuvo múltiples usos. La zona estuvo ocupada en época Romana, tuvo una iglesia, la de San Andrea in Chinzica, en el año 1085, posteriormente fue fábrica de cerámica, ciudadela fortificada en el siglo XV, bastión defensivo, palacio nobiliario y finalmente parque público. 


Seguimos el paseo por el borde del río Arno, llegando a la Piazza Garibaldi que lucía muy navideña. Nos adentramos por las callejuelas y vimos varias Iglesias, plazas, tiendas y gente. Mucha gente paseando a pesar del frío. 

 

Hicimos una parada para leer un poco sobre la Chiesa di Santa Cecilia. Esta iglesia fue fundada por los monjes camaldulenses en el siglo XII, añadiendo el torreón en el XII. Lo que vemos hoy es el resultado de la restauración que se le práctico como consecuencia de los bombardeos que sufrió durante la guerra. 


Vimos una nueva iglesia, llamada Chiesa di San Paolo All'orto, desconsagrada en la actualidad, utilizada como "Gipsoteca" de la Universidad de Pisa. Hay documentos que la fechan en el siglo XI y a su llamativa torre en el XIII. 


Y dos más, muy próximas entre sí, apenas 20 metros. Una la Chiesa di San Giuseppe y otra que no pudimos ver el nombre. Mucha iglesia por el centro como se puede ver en las fotos que estamos poniendo por aquí.


Dejamos de callejear desembocando en la zona conocida como Bagni di Nero, que son unas antiguas termas romanas de las que se conservan algunos restos. 


Por último, y ya con algo de hambre, nos dirigimos a la zona de la Torre de Pisa, el Baptisterio, la Catedral de Santa María Asunta y el Camposanto, conocida como la Plaza de los Milagros, o Piazza dei Miracoli, en italiano.

La Torre de Pisa mide algo más de 55 metros y tiene una inclinación de 5º en la actualidad, aunque llegó a estar a 5,5º pero los trabajos de acondicionamiento redujeron ligeramente su inclinación. Comenzó a construirse en torno a 1173, y cuando iban por el tercer anillo vieron que se empezaba a inclinar, por lo que pararon y no siguieron hasta 1272 que pensaron tenerlo controlado, pero a la vista está que no.


Esta Torre surge como un símbolo de poder de la aristocracia de la época, y aunque hay controversia sobre quién fue el arquitecto, siempre se ha atribuido su autoría a Bonano Pisano, de quien se descubrió su sarcófago al pie de la Torre en 1820.

En 1272, cuando Fernando di Vincenzo finalizó el Camposanto, retomó la construcción de la Torre a partir de la tercera planta. Cien años después, en 1372, Tomasso di Andrea Pisano añadió el campanario pero no fue hasta 1655 que se completó con la campana mayor, representando cada una de ellas una nota de la escala musical.


Ya en el siglo XIX el arquitecto Alessandro Gherardesca intentó su rehabilitación eliminando los lodos de su base y añadiendo mármol, pero fue peor el remedio que la enfermedad, ya que aumentó el desvió aumentando entre 1 y 2 mm anuales. En el blog Historias y Biografías explican con más detalle estas obras de rehabilitación.

Por otro lado encontramos también el Camposanto, que es el cementerio monumental de Pisa. Recibe este nombre porque se dice que fue construido sobre un cargamento de tierra santa traida de Jerusalén en el siglo XII. En su interior alberga 600 lápidas y en sus galerías se pueden ver frescos del siglo XIV y XV.

También vimos la espectacular Catedral de Santa María Asunta, cuyo comienzo fue en el siglo X. Lo que vemos hoy día es el resultado de numerosas intervenciones, la primera tras sufrir un gran incendio en el siglo XVI.


Por último, el Baptisterio, que sustituyó a otro antiguo más pequeño en el siglo XII. Es el más grande de Italia, con un perímetro de 107 metros y una altura de 55. Como era de noche y estaba cerrado solo vimos el exterior, pero se nos pasó tomar fotos porque hacía muchísimo frío y había ganas de buscar un sitio en el que entrar en calor. No nos preocupaba mucho ya que teníamos pensado volver rápidamente al día siguiente.

Para cenar como no lo teníamos muy claro y casi todo estaba cerrado miramos en varios blogs y fuimos a un sitio que se llama Il Porci Comodi, una especie de charcutería en la que decían que ponían vino y unas tablas muy bien servidas. Y las vimos, pero estaba muy lleno y no pudimos quedarnos. 

Seguimos buscando y acabamos en un lugar llamado Pastamanía que también recomendaban en un blog. Según decían, la pasta era hecha por ellos y tal, pero primero allí ponía la marca de la pasta, en plan como si Coca-Cola te regala el toldo por comprarle botellines.


Allí pedimos un plato de fetuccini a la arrabiata y otro de ravioli ricota y espinaci con 5 formaggi. Eso con 2 copas de vino nos salió por 25,70€. La pasta estaba rica, quizás algo más de cantidad hubiera estado mejor, pero teniendo en cuenta lo que ofrecían en otros sitios se podría decir que estuvo equilibrado.


Luego un paseíto hasta el hotel en el que pasamos, cerca de la Plaza Vittorio Emanuele II, por un mural realizado en la pared lateral del Convento de los Frailes Siervos de María de la Iglesia de San Antonio Abad, conocido como el Tuttomondo, obra de Keith Haring. Este mural de 180 metros cuadrados fue su último trabajo antes de morir en 1990 y representa la paz y armonía en el mundo a través de 30 figuras acopladas entre sí. Cada una de ellas expresa de forma distinta de representar el concepto de la paz. Merece la pena invertir unos minutos en contemplarlo y tratar de entender figura a figura su significado.


Como en Italia amanece más temprano que en España madrugamos mucho para volver a la zona de la Torre y poder ver todo bien iluminado. Entre que era temprano y día laborable había pocos turistas así que nos recreamos un buen rato echándonos fotos por allí. 







Tras eso, nos fuimos de nuevo al bar en el que merendamos el día anterior, La Borsa Café, ¿para qué cambiar si todo estaba perfecto? Allí desayunamos dos cafés y dos focaccias, muy buenas, y nos salió por 8,50€.


Dimos una última pasada para ver el Tuttomondo una vez más y tomamos un par de fotos con mejor luz, ya que con tanto color merecía la pena dar un segundo paseo hasta allí para verlo de día. 


Volvimos al hotel, preparamos la maleta y pusimos fin a la escapada de 18 horas por Pisa. De ahí fuimos hacia la Estación Central de Trenes, Pisa Centrale, y allí cogimos un tren que nos llevó hasta Florencia por 8,40€. Un tren comodísimo, tipo AVE, que se llama Frecciarossa de Trenitalia, en el que viajamos a 300 Km/hora. 


En un siguiente artículo contaremos qué tal por Florencia. ¡Un saludo!

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