26 nov. 2013

.: Finde 014: Gran Canaria :.

Este finde es el segundo del blog que se desarrolla en una de las islas españolas, concretamente en la isla de Gran Canaria. El viaje vino motivado por la celebración de la boda de un amigo que, para aprovechar los gastos del desplazamiento y alojamiento, ampliamos unos días para preparar así un viaje de jueves a lunes.

Compramos un paquete de vuelo+hotel de los que venden en Logitravel, siendo el coste para dos personas 393´31€ que incluían vuelos de ida con Vueling y de vuelta con Ryanair con las dos maletas de cabina y una facturada, y alojamiento de 4 noches en el Bora Bora The Hotel en Las Palmas, cerca de la playa de Las Canteras.

Con las maletas teníamos un pequeño dilema, y era que para la ida la maleta facturada podía pesar 23 Kg y para la vuelta 15 Kg. Para la ida pesó 21 Kg si no recuerdo mal, por lo que para la vuelta habría que apretarse un poco para pasar bien el filtro de Ryanair. Por suerte llevábamos espacio y peso libre en las de cabina.

El vuelo nos ocupó algo más de dos horas y tras aterrizar y recoger la maleta (serían sobre las 14:00) fuimos a una oficina de información del aeropuerto en la que nos dieron un mapa de la isla y otro de las líneas de autobuses. Allí nos indicaron que para ir hasta nuestro hotel en Las Canteras debíamos coger el bus de la línea 60  (guaguas por aquellas tierras) hasta el intercambiador de Santa Catalina (2.95€/pax) y allí la línea 12 (1.30€/pax) hasta el Castillo de la Luz. Allí bajábamos y el hotel estaba a dos calles.

Tras unos 45 minutos llegamos al hotel, que ya de entrada nos resultó un poco viejo desde fuera. Se daba un aire a las fotos de la web, aunque en las fotos las habitaciones parecían más grandes gracias a la técnica utilizada para tomarlas (ver más fotografías tomadas con ojo de pez). 

Eran minúsculas, apenas cabía una persona entre la cama y cualquier punto de la habitación. Hicimos malabarismos para poner las maletas y sobre todo para cambiar de un lado a otro de la habitación.

Además, el calor en la habitación era asfixiante, el paso del pasillo a la habitación aumentaba la temperatura en 10º (sin exagerar) y para sofocarla sólo había un ventilador viejo que hacía lo que podía. Y lo más increíble, el cuarto de baño era un rectángulo integrado en la habitación con el techo descubierto y una puerta corredera. ¡Tremendo!

El tema de la limpieza... los bordillos tenían chorreones de suciedad, las esquinas y rincones con pelusas, una telaraña que nos acompañó las 4 noches, las sábanas no las cambiaron en las 4 noches, y las toallas un día se las llevaron y tuvimos que bajar a por nuevas. Pongo unas fotitos que demuestran lo que comento:



El hotel tenía pegas para dar y regalar, pero hay que ser justos y destacar también la amabilidad del personal (que no tendrían culpa de nada supongo... y espero.) En fin, una vez acomodados bajamos a almorzar a la zona del paseo marítimo de la playa de Las Canteras, ya que nos dijeron en el hotel que por allí había bastantes bares para tapear. Buscando un bar que nos gustara dimos un paseo viendo que hacía un buen día para pasar la tarde de relax en esa playa, así que tras la comida nos iríamos un ratito a tomar el sol.


Elegimos un bar de reciente apertura llamado "Sala 7" que según oímos, tomaba su nombre de la afición al cine de la dueña. Allí nos tomamos media ración de atún en adobo, media de papas arrugás, y media de pulpo frito. Eso más dos bebidas y un pan de semillas bastante rico nos salió por 15.25€. Un buen precio para un buen almuerzo que aunque en la imagen parezca que quizás no era mucha cantidad... llenaba bastante.


Tras el almuerzo pasamos la tarde en la playa y por la noche nos fuimos con unos amigos de cena al barrio de Vegueta. No apunté los nombres de los sitios pero recuerdo que uno de ellos se llamaba "La Tapería" y el otro creo que se llamaba "Santa Ana". En el primero el sistema era que pedías una bebida y te ponían una tapa, y la primera ronda para los 4 nos costó casi 9€, siendo las tapas un minipan con una lonchita encima. Para cenar en ese plan tendríamos que habernos comido 10 tapas cada uno como mínimo así que nos tomamos la primera y salimos a buscar otro sitio.

A la vista de que todo el mundo estaba ya de copas nos tuvimos que conformar con ir a un bar en la plaza de la Catedral, en el que nos cobraron 22´50€ por pocas cositas de las que no saqué fotos. Creo que se llamaba "Santa Ana" este sitio.

Hay veces que acertamos con la comida y otras como esta que no. Así que nos tuvimos que conformar esperando que el siguiente día estuviera mejor.

Por la mañana salimos en busca de un lugar para desayunar y entramos en la Cafetería Juan Rejón, un bar de los de toda la vida en el que fuimos atraídos por sus carteles ofertando desayunos. Nos pedimos un ColaCao y un zumo de naranja con dos tostadas de jamón york y tomate.  

Cuando vimos lo que pedimos nos llevamos la sorpresa de que la tostada era un pan de molde sin corteza pequeñito, una fina loncha de jamón york y unas rodajitas de tomate. Todo por 6.40€. Excesivo como para no ir más.


Como el día lo íbamos a pasar fuera en plan paya sin saber si habría dónde comer, fuimos a una cafetería-panadería llamada "La Madera" en la que hacían unos bocadillos bien cargados en pan de barra por 3€. Enormes y buenísimos.

Alquilamos un coche junto a otra pareja con CICAR (esto salió los 5 días por 96€, más 45€ de gasolina, más 12€ de parking que utilizamos un par de días) y cogimos rumbo hacia Maspalomas, con la idea de ver su oasis y estar en la playa. Hacía un sol que pegaba con fuerza y el calor era asifixiante por lo que en el oasis nos dimos una vuelta rápida por el paseo, nos tomamos unas fotos y fuimos directos al agua. Como curiosidad, en las zonas de playa más pegadas a las urbanizaciones y hoteles pudimos ver que las llenaban personas mayores procedente de Inglaterra, Alemania, Francia... se veía poco español por allí.  



Tras unos bañitos en Maspalomas, volvimos a coger el coche y fuimos costeando hasta llegar a la Playa de los Amadores, una cala grandecita con un ambiente muy tranquilo y una buena integración con el entorno urbano. Muy recomendable visitar este lugar aunque según he visto la mejor época es septiembre ya que en pleno verano se masifica bastante. Hay un puesto de alquiler de sombrillas por 3€, que para los turistas está bastante bien.


Tras unas horitas seguimos la ruta costera hacia el Puerto de Mogán, un pequeño pueblo con canales por los que se adentra el mar en la tierra como aquí se puede ver:


Tiene una cala al estilo de la Playa de los Amadores, también muy integrada en el entorno, aunque cuando se va poniendo el sol la montaña que hay tras el puerto pone un poco sombría la zona de la arena:


Como se puede ver en las fotos, es un lugar con encanto en el que se hace agradable pasear, tanto por sus calles como por su puerto, que en ese momento no había ni un hueco para aparcar el yate. Menos mal que fuimos en coche...



Tiene rincones como la plaza de la foto que son bastante acogedores, rodeados de comercios y bares principalmente enfocados al público internacional, con mayoría de carteles en inglés y con la típica paella ofertada en los menús de todas las cartas (sin excepción).


Un lugar recomendado el Puerto de Mogán, aunque no pudimos estar demasiado tiempo ya que habíamos quedado para cenar con motivo del día previo a la boda y como estábamos en la otra punta de la isla emprendimos la vuelta pronto para no ir con prisas.

La cena fue en un bar grandecito llamado Bodegón "El Biberón". Éramos 9 personas y pedimos medias raciones que distribuimos por la mesa. Allí las medias raciones costaban 5€ y las enteras entre 6´50 y 11€. La verdad es que a priori los precios eran buenos así que pedimos un poco de todo: pulpo, atún adobado, papas arrugás, etc. Pero al traerlas a la mesa vimos que no había demasiada cantidad en esas medias raciones, pero bueno, no estaba mal. En total incluyendo las bebidas (mucha sangría y cerveza) la cena costó 103€ a dividir entre 9 personas, una media de casi 11´50€/pax.


Luego fuimos al paseo marítimo de la Playa de las Canteras que siendo un viernes a las 23:00 esperamos encontrar mucha gente y variedad de locales pero aquello estaba desierto y lo único abierto era un bar de copas llamado "Beach Bar", en el que nos tomamos unos mojitos por 5€/unidad teniendo la segunda consumición gratis gracias a que éramos el grupo de amigos del novio. 


A la mañana siguiente, la del día de la boda, fuimos directos a la cafetería "La Madera", en la que pedimos dos croissants, uno con jamón serrano y queso, y otro con jamón york y queso, acompañados de sendos Bifrutas. Como se puede ver en la imagen eran enormes y además estaban bien cargaditos. Nos costó este gran desayuno tan solo 5´10€.


Tras la comilona cogimos la Guagua número 12 hasta la estación de San Telmo (1.30€/ticket), en la que bajamos y empezamos la ruta turística por el barrio de Triana, uno de los primeros núcleos de población de la isla. Según he podido leer, el compartir nombre con el famoso barrio de Sevilla puede tener su origen en que allá por el siglo XV había una gran población de andaluces que emigraron a las islas.

El paseíto preboda que nos dimos esa mañana empezó por el Parque de San Telmo, ubicado en los terrenos en los que, en origen, se situó la muralla norte de la ciudad durante siglos. Se mantuvo en pie hasta finales del siglo XIX, momento en el que se creó el parque con la idea de que sirviera para recibir a viajeros y marineros que llegaban al muelle.

En él se encuentra una pequeña ermita que le da nombre, la Ermita de San Telmo. Su origen está en los primeros decenios de la ciudad aunque fue derribada en el 1599 para reconstruirla un siglo después. Su aspecto actual data de finales del siglo XVII, cuando la confraternidad de mareantes tuvo la iniciativa de reformarla. La ermita fue lugar de oración y sede de la cofradía de ese gremio siendo en la actualidad la iglesia parroquial de San Bernardo, declarada como Bien de Interés Cultural.

Seguimos el paseo por la gran zona comercial que atraviesa Triana, en la que se situaban las tiendas de las grandes marcas multinacionales junto a bares y tiendas más tradicionales.


Al final de Triana se sitúa el barrio de Vegueta, en el que estuvimos la primera noche cenando. El barrio lo preside la Santa Iglesia Catedral Basílica de Canarias, cuya advocación es la de Santa Ana, que le da nombre a la Plaza Mayor en la que se sitúa.

Esta gran catedral comenzó a construirse por mandato de los Reyes Católicos en el año 1.497 pero en 1.570 se paró por falta de fondos. Este parón hizo que la obra mezclara varios estilos diferenciando dos etapas claramente. Desde 1.497 hasta 1.570, y desde 1.781 hasta la actualidad. Haciendo click AQUÍ se puede ver una recreación virtual bastante buena de la Catedral.


A continuación le preguntamos a un policía local cómo llegar a la Casa de Colón, indicándonos este policía muy bien y recomendándonos varios sitios más para visitar. Es de destacar la amabilidad con la que nos trataron los canarios durante nuestra estancia, por desgracia es algo raro que te atienda todo el mundo tan bien. 

Nos indicó perfectamente y visitamos la Casa de Colón por 4€/pax, que la verdad es que aunque parece un pelín excesivo, el contenido que tiene merece la pena conocerlo. 


En el interior del museo hay una recreación del camarote en el que Colón hizo su primer viaje y una maqueta de cómo era el barco que empleo. Además, pueden verse instrumentos y documentos de aquel viaje a la vez que los mapas indicando las distintas rutas que utilizó.


En la planta alta del museo se dedicaba un espacio al origen y formación de la ciudad de Las Palmas, con una maqueta de los orígenes de la ciudad en la que se ven claramente las murallas, la catedral, y los edificios más importantes que por aquel entonces ya existían.


En el sótano del museo, en un ambiente húmedo y misterioso, se puede visitar una colección de piezas traídas del continente americano que resultan bastante interesantes. Aquí una pequeña muestra de lo que se puede ver en ese sotano.



Se acercaba la hora del almuerzo y paramos en el bar "La Terraza", un sport bar situado en la plaza Hurtado de Mendoza. Allí pedimos un par de Nesteas (4.4€), una ensalada de pollo (4´90€) que tenía un buen tamaño y además estaba muy buena, y una ración de choco a la plancha con mojo verde (6´90€) que como se puede ver en la imagen era grandecita y además estaba muy bien.

Entre una cosa y otra llegó el momento de la boda, pasando la tarde con los preparativos y luego la noche en la propia boda. Y al día siguiente de nuevo a desayunar-almorzar en La Madera, en este caso unos dulces que con ajetreo postboda se me pasó fotografiar.

Era mediodía y decidimos emprender la marcha hacia el famoso Roque Nublo, un monumento natural incluido dentro del Parque Rural del Nublo que está por encima de las nubes y que permite ver a lo lejos el Teide. Es un roque de origen volcánico, uno de los mayores del mundo, que en su día fue lugar de culto aborigen

Los paisajes durante el camino son impresionantes, aunque la carretera está compuesta de curvas, curvas, y más curvas. Se hace bastante pesado y mucho más tras una boda. Para aliviar esa pesadez hicimos una parada para tomar algunas fotografías en una zona con bastante gente que estaba pasando el domingo de barbacoa.

Seguimos avanzando por esas carreteras sinuosas y tras bastante tiempo llegamos al Mirador de la Sorrueda, que dejaba ver a sus pies el Embalse de la Sorrueda, en el barranco de Tirajana. Un entorno que en todas las fotos que vimos estaba repleto de vegetación, pero parece que en septiembre poco quedaba ya... Aún así había unas vistas espectaculares desde allí.


Al hacer la parada en el mirador nos dimos cuenta que llevábamos mucho tiempo de camino y no habíamos recorrido ni la mitad hasta Roque Nublo, así que decidimos dar la vuelta y volver a la costa para visitar la famosa Playa del Inglés, cerca de Maspalomas.

Esta playa tiene una gran fama como sitio imprescindible al que hay que ir aunque nuestra experiencia no nos dejó contentos con ella. Para empezar el aparcamiento era todo zona azul. Luego la orilla estaba llena de algas que llevaban tiempo pudriéndose y que desprendían un olorcito tremendo. Tampoco ayudó que el día estuviese nublado y que fuera por la tarde, quizás a mediodía hacía una temperatura más agradable. Y quizás también el hedor a esa hora era peor, quién sabe...

Estuvimos un rato por la playa y volvimos al hotel para ir luego a cenar a un lugar que nos recomendaron, el "Restaurante La Oliva". Allí pedimos bastantes cosas, nos dimos un lote de comer grandecito, con buena comida, buen servicio, y un precio razonable, 40´80€.


El último día nos levantamos temprano para darnos un último desayuno en La Madera y dejar el hotel con la intención de dirigirnos hacia Gáldar, en donde visitaríamos la famosa "Cueva Pintada". La pega que cuando llegamos estaba cerrada. Justo ese día. Muy mala suerte, pero bueno, ya que estábamos nos paramos a hacer algunas fotos.

Había una gran plaza presidida por la iglesia Matriz de Santiago de los Caballeros construida en el siglo XV, siendo la primera sede jacobea fuera del territorio de la península.


Cogimos de nuevo el coche hacia Arucas, con la idea de visitar la fábrica del Ron Arehucas y de conocer un poco la localidad. Pero... entre que nos pillaba el toro con la hora del almuerzo y que no podíamos entretenernos mucho para irnos al aeropuerto... desistimos de buscar la fábrica y nos dimos una vueltecita en la que descubrimos la Iglesia Matriz de San Juan Bautista que como se ve, parece una gran catedral. De hecho, aunque no lo es, mucha gente piensa que sí. También parece que tiene bastantes siglos, pero no, hace solo poco más de uno que empezó a construirse. 


Dimos una vuelta buscando un lugar en el que almorzar y decidimos quedarnos en el bar "El Gótico". Allí pedimos una pizza O´sole Mio (6.5€) y una hamburguesa con huevos y patatas (4.9€). Ambas cosas estuvieron bastante bien y el sitio estaba en un cruce de calles en el que corría fresquito.

Y tras el almuerzo, emprendimos el rumbo hacia el aeropuerto para coger el avión de vuelta hacia Sevilla. Un "finde" con el que despedimos la temporada de playa 2013 y con el que cambiamos de aires durante unos días.


Próximamente más, y por supuesto, en la mejor compañía!;)

Saludos!

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