22 oct. 2012

.: Finde 009: Tarifa - Jerez de la Frontera - Arcos de la Frontera :.

Tras un buen parón viajero, retomo el blog con un minitour por la provincia de Cádiz aprovechando el puente del 12 de octubre. En esta ocasión el viaje lo hicimos dos personas en coche, saliendo desde Sevilla el jueves 11 de octubre en dirección Tarifa. Para quien nunca haya hecho este recorrido, debe saber que hay cuatro rutas posibles para llegar desde Sevilla a Tarifa, dos con peaje y otras dos sin peaje. Para no aburrir demasiado a quien las conozca las desgloso al final del post con detalle y ahora paso directamente a la estancia en Tarifa

La tarde-noche del jueves fue tranquila, paseando por Tarifa y visitando lugares que comenté en el primer post del blog hace ya 2 años (parece que fue ayer...). La idea era descansar para el día siguiente, que haríamos un poco de "senderismo".

El día 12 de octubre comenzó con una visita al Santuario de la Virgen de la Luz, patrona de Tarifa. Para llegar hasta allí hay que salir de Tarifa en dirección Cádiz por la N-340, y a 5 km hay un desvío a la derecha por la CA-9210 que lleva hasta el Santuario. Este camino de 5 km discurre por un entorno natural que deja unas imágenes bastante buenas:

Tras el camino llegamos hasta el Santuario. No habíamos consultado horarios, pero vimos al llegar que en verano es de 9:00 a 14:30 y de 16:30 a 21:00 y en invierno de 9:00 a 14:30 y de 15:30 a 18:00.



Una vez dentro, pudimos ver el patio que precede al santuario adornado con flores y fotografías de la romería de la virgen tomadas desde los años 60 hasta la actualidad.


Y entramos en la capilla de la Virgen de la Luz, patrona de Tarifa, cuya imagen no se sabe con exactitud de cuando data, pero hay orientaciones de que podría ser de finales del siglo XIV. Mi padre me contó un día que a él le habían contado la leyenda de que en plena Batalla del Salado la Virgen iluminó al ejército cristiano contra los musulmanes, y que ese era su origen. He investigado un poco y en la revista cultural Aljaranda (¡muy buena!) aclara que en 1753, se dirigió un escrito al Papa Benedicto XIV que decía lo siguiente: 

"Que teniendo por Patrona a la Virgen Santísima de la Luz, cuyo nombre le dieron aquellos pueblos, por los resplandores que arrojaba sobre el ejército cristiano en la batalla que dieron contra el rey de África, en la que quedaron muertos mas de ciento sesenta mil africanos; por lo que en vista de tal milagro, hicieron de dicho lugar, sitio o paraje, una iglesia a honra de dicha Virgen Santísima, que ha hecho y hace constantes milagros, libertando tanto a los ciudadanos, como a los extranjeros, del cautiverio africano." (Click AQUÍ para ver todo el artículo)


A la vuelta nos dirigimos a la Playa de los Lances por la que, en paralelo, discurre un sendero calificado por la señalización como "Zona Sensible: Reproducción de avifauna amenazada". Como se puede ver en las imágenes está bien habilitado para que todos puedan pasear por él. Normalmente por las tardes lo frecuentan muchas personas mayores que lo aprovechan para andar, gente deportista para correr, etc. Además, cuando hace buen día (como este 12 de octubre) se puede ver perfectamente en la playa a la gente que practica Kitesurf.


El sendero atraviesa los ríos Vega, Jara y el arroyo Salado, y desde él se pueden ver restos de los bunkers y nidos de ametralladoras que construyeron como parte de su condena los presos políticos republicanos tras la Guerra Civil en previsión de una posible invasión aliada durante la II Guerra Mundial. Al igual que todos estos restos de la guerra en Tarifa, tienen un estado de deterioro bastante importante, siendo un activo turístico que podría considerarse para un futuro.


Casi al final del sendero, vimos una estructura desde la que, con paciencia, pueden observarse las aves (hasta 15 especies) que descansan por la zona. Aunque es reciente, este observatorio está muy deteriorado por culpa de gente que ha disfrutado partiéndolo, pintándolo y quemándolo. Lo más triste del asunto es que por Tarifa pasa gente de todo el mundo y las pintadas que había estaban todas en español... si no cuidamos lo nuestro... mala cosa.


Tras tanto caminar el hambre apretaba, así que volvimos al pueblo para ir al Restaurante El Puerto a tapear un poco. Eramos 3 para almorzar y pedimos 7 tapas, 2 refrescos y un tinto de verano, todo por 13,60€. Recomiendo pedir atún encebollado, pulpo con mayonesa y albóndigas con tomate, muy pero que muy ricas. Hay poca variedad en tapas pero en la carta del restaurante la cosa cambia. Nunca lo he probado pero tiene buena pinta lo que ofrecen.

El resto del día estuvimos paseando y visitando lugares que ya mencioné en el primer post del blog, todo un poco light ya que los dos días siguientes en Jerez y Arcos de la Frontera iban a ser muy intensos.

Y llegó el sábado, día en el que partimos tempranito desde Tarifa hacia Jerez de la Frontera. Para llegar recorrimos hasta Algeciras 20 km por la carretera N-340, y desde ahí 100 km más por la autovía A-381 hasta Jerez. Un trayecto cómodo y seguro por autovía, pero cuidado con los radares, que en los túneles están limitados a 100 km/h (hace tres años me multaron por ir a 120km/h y no darme cuenta del límite...).

Llegamos a Jerez y comenzamos la estancia con un pequeño tour en coche para ver sus características rotondas jerezanas, entre las que destaca la rotonda del Minotauro con una de las esculturas al aire libre más grandes de España. Este monumento cercano a la Estación de trenes es obra del arquitecto y escultor Ochoa Sierra y está orientado hacia Creta, representando la parte humana del Minotauro vencido en su lucha contra Teseo y huyendo hacia Creta.


Tras el minitour de rotondas fuimos hacia el alojamiento que habíamos reservado en Booking.com, situado en la calle Higueras. La elección fue el Hotel Serit, que con sus tres estrellas y su situación céntrica (a 5 minutos andando de la plaza del Arenal) nos salió por 35€ la noche en habitación doble, y como vimos que por los alrededores la cosa estaba difícil para aparcar, contratamos también el parking del hotel por 8€/día.

El hotel estaba bien, era céntrico, estaba todo muy limpio y tenía todo lo que puede necesitarse. Por ponerle pegas, sólo decir que olía a tabaco por los pasillos y que el aire acondicionado estaba centralizado. Es decir, que si lo querían poner en todo el hotel lo tenías, y si no... pues no. Pongo por aquí unas fotos de la habitación y el parking de 11 plazas.




Salimos a la calle para ir a la Plaza del Arenal, que al ser en la antigüedad escenario de duelos, toma su nombre de "Arenarium" (lugar de batallas). La plaza está presidida por la estatua del dictador español Miguel Primo de Rivera y amenizada con un clásico tiovivo que acompaña a los numerosos veladores de sus bares y restaurantes.



Nos dirigimos hacia la Alameda Vieja, donde se sitúa el Alcázar de Jerez. Este lugar es un parque en el que con frecuencia se pueden encontrar puestos ambulantes y con suerte alguna actuación musical  según he podido saber. La Alameda está presidida por dos columnas en las que se encuentran las diosas romanas Fortuna y Ceres. Algunas fuentes indican que puede que del nombre de esta última provenga el nombre de la ciudad de Jerez


 Al ir llegando pudimos ver desde fuera la Torre Octogonal, que con sus 21 metros de altura era pieza clave para la defensa del Alcázar, y la Torre del Homenaje, mandada construir en 1471 por D. Rodrigo Ponce de León.


Y por fin llegamos a la puerta del Alcázar de Jerez, un lugar fruto de la mezcla de culturas que tenemos a nuestro alcance tras casi diez siglos de existencia. 


Queríamos entrar a hacer la visita del conjunto monumental junto con la cámara oscura pero nos dijeron que un gran grupo tenía reservada la cámara oscura por el resto del día y no íbamos a poder entrar así que sacamos la entrada para el conjunto monumental. Compramos una entrada general por 5€ y otra reducida por estudiante de 1´80€. Pedimos un folleto explicativo, mapita o similar para orientarnos dentro y nos lo dieron... pero nos pidieron que lo devolviéramos al acabar la visita porque con los recortes en cultura no tienen para hacer más folletos y los que les quedan tienen que conservarlos el mayor tiempo posible :/

El primer lugar para visitar dentro del alcázar era el Patio de Armas, desde el que se podía ver la Mezquita, de planta cuadrada y bóveda octogonal. Según decía el folleto, era la única mezquita que se conserva de la época islámica de Jerez:


En su interior, tras el patio de abluciones, entramos en la sala de oración, en la que había un pequeño altar con unas oraciones sobre azulejo en la pared y al fondo el muro de la quibla con el Mihrab que señala a los fieles la orientación de la Meca.



A continuación nos dirigimos hacia la antigua almazara del siglo XVIII en la que se encontraba el molino de aceite y una inmensa prensa de madera:



Salimos del molino de aceite para dirigirnos a los jardines, perfectamente cuidados y con varias fuentes.


Cruzando los jardines llegamos hasta la Puerta del Campo, la que más problemas defensivos presentaba debido a que se comunicaba directamente con el exterior. Era una entrada al alcázar bastante estrecha, con 3 recodos y con el techo abierto, de modo que si los atacantes pretendían entrar por ahí montados a caballo se les pudiera entorpecer el paso con la estrechez y los recodos, y mientras tanto, lanzarles de todo desde arriba, por ejemplo, aceite hirviendo. En esta foto hecha hacia arriba desde el primer recodo se puede coger la idea de lo que cuento:


Seguimos paseando hacia los baños árabes, de uso exclusivo para los residentes del alcázar. En ellos se podía observar la clásica distribución en varios espacios y la sala con la caldera:

Arriba sala fría, abajo sala caliente y detalle del techo 


Restos de la caldera
La ruta recomendada llevaba desde los baños árabes hasta la zona arqueológica, en la que se podían ver restos de la época califal (S.X), almohade (S.XII) y cristiana (S.XIV-XV):


Por último en la parte exterior visitamos el aljibe de la época de D. Rodrigo Ponce de León (S.XV),  y el huerto del alcázar:


De ahí pasamos al interior del Palacio de Villavicencio, donde se encontraba la cámara oscura que como comenté antes, no pudimos ver. Este palacio se edificó en el siglo XVIII sobre las ruinas del primitivo palacio islámico, albergando en su interior desde el siglo XIX la antigua farmacia municipal:


Dimos por finalizada la visita al alcázar para dirigirnos hacia la Catedral de San Salvador de Jerez de la Frontera a la que se puede acceder por 5€, pero si eres estudiante se queda la entrada en 2€ (tuvimos esa suerte jejeje). Destacar que el señor de la taquilla es muy simpático y además nos vendió muy bien la Catedral, todo hay que decirlo.


La catedral es un templo gótico que se construyó a lo largo de 80 años entre el siglo XVII y el XVIII, con mucho esfuerzo para no quedar por debajo de otros templos que ya existían en la capital como San Miguel y Santiago.  Accedimos a ella a través de una de sus puertas laterales, la Puerta de la Encarnación, y lo primero que pudimos ver fue su gran órgano romántico de 1850:


Leí en algún lado antes de entrar que la cúpula que se encontraba en el cruce de la nave mayor con la transversal era obligatoria de ver, así que tras una foto del altar desde la nave mayor fuimos justo debajo de la cúpula para sacar una foto de ella:


Al salir de la catedral fuimos hacia el número 67 de la calle Larga para almorzar unas tapas en el famoso bar "La Moderna", uno de los bares más conocidos de Jerez (Click AQUÍ para ver un vídeo del bar). Atravesamos su característica fachada de madera y nos adentramos hasta la zona del fondo que como se puede ver en el vídeo, tiene las paredes con la piedra en bruto. Allí nos tomamos 8 tapas y 4 copitas de canasta, todo por 20´40€. Recomiendo probar las lagrimitas de pollo, el adobo y las albóndigas con tomate, el resto está rico pero eso concretamente está tremendo.

Tras un buen almuerzo, dimos un paseo para conocer el ayuntamiento de Jerez y nos comimos un heladito en la Plaza de Arenal. Los helados fueron de Ferreti, dos tarrinas pequeñas que nos costaron 4´60€. Estaban muy buenos pero... son caritos para ser tan pequeños.

Ayuntamiento de Jerez
Antes de ir para el hotel nos paramos a descansar un poco en la plaza de las Angustias, que tiene su origen en la capilla de las Angustias del siglo XVI. En su día la plaza fue un llano, el de las Angustias, que se habilitaba como plaza de toros hasta que se construyó la actual en 1839. En ese momento se pavimentó para darle el carácter de plaza que tiene en la actualidad. En su parte central puede verse un monumento al jerezano Juan Manuel Durán González, teniente del Plus Ultra, hidroavión que viajó de Palos de la Frontera a Buenos Aires en 1926.
Plaza de las Angustias
Por la tarde teníamos compradas las entradas para una visita con degustación y tapa a las 18:30 en las bodegas de González Byass, también conocidas como TIOPEPE. Las entradas las saqué con bastante antelación a través de Ticketmaster.com y costaron cada una 16´50€, y como en ese momento había descuento de 4€, quedaba en 12´50€, peeeeero había que sumarle 1´90€ de gastos de gestión. En total 14´40€/persona (en fin, 2´10€ de descuento real).


La visita empezó en la Real Bodega de la Concha, diseñada con la forma que le da nombre por Alexandre Gustave Eiffel en 1869 y construida en honor de la reina Isabel II de España. En ella se encuentran 214 botas en las que se pueden ver las 115 banderas de los países a los que se exporta el vino de González Byass.


Continuamos la visita por una zona en la que había ejemplos de los útiles que se usaban (y siguen usando algunos) para recoger la uva y tras eso, nos adentramos en una bodega en la que nos explicaron el sistema de criaderas y soleras.


En la puerta nos recogió un trenecito que nos dio un paseo por el recinto. Desde el tren pudimos ver la veleta más grande del mundo (Record Guinness que posee TIOPEPE), un ejemplo de campo de vides, un taller de reparación de toneles, y por último, bajamos un momento para ver los nuevos alambiques:




Hicimos una breve parada (breve porque había un evento por la noche) en la Bodega de los Apóstoles, construida en 1857 y presidida por un gran tonel de 16.500 litros de capacidad (33 botas) acompañado por 12 botas de tamaño normal. El hecho de que tenga 33 botas de capacidad y que Jesús muriera con 33 años es la causa de que se le conozca como El Cristo, y las 12 botas que lo rodean son los apóstoles, dispuestos en la misma forma que en la Santa Cena de Leonardo Da Vinci (cambiando el nombre de Judas Iscariote por el de Matías, así el vino no se pone malo).


Pasamos a la zona de degustación, en la que nos sirvieron un par de copitas, una de TIOPEPE y otra de CROFT. Y para acompañar una tapita de queso con dos minimontaditos. 


Si algo tengo que criticar de la visita es que hubo una parte del recinto que no pudimos ver porque había una boda a mediodía en esa zona. Hace unos años fui y recuerdo haber visto más cosas, entre las que destacaban los ratoncillos que iban a lamer un poco de vino dulce subiéndose por una escalerita hasta el catavinos (Click AQUÍ para ver el vídeo de otro visitante). La diferencia cuantitativa está en que la  primera vez que fui duró la visita sobre las 2 horas y esta vez ha sido poco más de una hora. Que yo entiendo que tengan que aprovechar sus localizaciones para hacer eventos y ganar dinero, pero... estoy seguro de que si queremos ver todo lo que no pudimos por culpa de la boda tendremos que pagar de nuevo la entrada, y con suerte, no encontrarnos otro evento.


Por la noche fuimos a cenar al asador "La Parra Vieja", un lugar que nos recomendaron y del que salimos bastante satisfechos. Allí nos tomamos una tapa cada uno, y para compartir un revuelto de gambas, setas, jamón y huevo (4€), y un gran pan de carne mechada con queso y orégano (3€). Todo, junto con 3 refrescos, por 16´50€ (en ese precio va incluido 1€ de pan y una tapa de aliño que nos pusieron sin haberla pedido). En general, un lugar recomendable para ir: está todo muy bueno, ponen gran cantidad (sobró comida), y cuando te traen la cuenta te sorprendes del buen precio (aunque te cuelen el aliño sin haberlo pedido).



Para reposar un poco la cena nos dimos un paseo en busca de la iglesia de San Miguel, de la que pudimos ver por la mañana la cúpula desde la Torre del Homenaje del alcázar. Esta iglesia, cuya torre es el punto más alto de la ciudad, se comenzó a construir en el siglo XV, alargándose su finalización hasta varios siglos después. De ahí que mezcle el gótico jerezano con elementos del renacimiento y del barroco.


Tras el paseo fuimos a un bar situado en el número 18 de la calle Francos llamado "Damajuana". El bar se encuentra en una casa palacio del siglo XVI y cuenta con un patio porticado en el que se puede disfrutar al fresco de una copa en un ambiente andaluz con mucho encanto. Las copas en este lugar están (sin salir de las bebidas más habituales), entorno a los 5-6€, teniendo también disponible una zona en la que se sirven comidas. Si alguien va a Jerez no puede dejar de ir a Damajuana. Recomendado.

Amaneció el domingo y paramos casi en la salida de Jerez en la Cafetería Venezzia. Allí desayunamos un ColaCao con tostada entera de mantequilla y un zumo de naranja con tostada entera de jamón york y tomate. Nos sorprendió que sólo nos cobraron 3´70€, cuando en Sevilla sólo por lo segundo me cobran 3´10€. Además, el pan estaba muy bueno y tenían una pantalla gigante en la que tenían puesta la carrera de Fórmula 1. Aunque sea repetitivo, no tengo más remedio que volver a decir: Recomendado ;)

Tomando la autovía A-382 desde Jerez llegamos hasta Arcos de la Frontera, el municipio más extenso y poblado de la comarca de la Sierra de Cádiz. Al pasear por sus calles puede pensarse que el nombre de "Arcos" proviene de los numerosos arcos que se pueden ver con frecuencia de un edificio a otro, pero investigando un poco, se encuentra que viene de cuando en la época romana se conocía el lugar como Arx-Arcis (Fortaleza en altura).

Al llegar vimos que para aparcar todo era zona azul, así que puestos a pagar por todo el día (resultó ser gratis por ser domingo) intentamos dejar el coche lo más cerca posible de la oficina de turismo que estaba muy bien indicada. Allí nos atendieron perfectamente, nos dijeron cosas que hacer en Arcos, y por último, nos vendieron por 0´50€ un mapa-folleto explicativo en el que venía todo lo que podíamos visitar. 

Empezamos viendo la fachada gótico-mudéjar del Palacio del Conde del Águila (S.XV), y paseando por sus calles pudimos ver en lo más alto el Castillo de Arcos, que en la actualidad al ser una residencia privada no se puede visitar. El origen del castillo se remonta a la época musulmana, aunque el aspecto actual responde a una serie de reformas que se le realizaron en el siglo XV.


Llegamos a la plaza del Cabildo, en la que se encuentra el Ayuntamiento, trasladado a esa plaza en 1634 junto al castillo como puede verse en la foto. Y justo al lado, se encuentra la Basílica Menor de Santa María de la Asunción, construida sobre los restos de una mezquita durante los siglos XIII y XIV.



En la misma plaza del Cabildo hay un mirador desde el que se puede entender la localización estratégica que tenía Arcos en la antigüedad, cuando era una defensa previa de la ciudad de Jerez.


Pasamos por detrás de la Basílica y vimos la fachada del Convento de la Encarnación (S.XVI), de portada principal plateresca y la contigua gótica-florida. Siguiendo un poco más adelante nos encontramos con un nuevo convento, el Convento de las Mercedarias, fundado en 1642.


Continuamos por las calles estrechas de Arcos siguiendo el mapita que nos dieron en la oficina de turismo y dimos de frente con la Capilla de la Misericordia, fundada por los Marqueses de Cádiz en 1490 como hospital de mujeres y niños huérfanos. Más adelante, encontramos el Palacio del Mayorazgo, construido en el siglo XVII


Entre las pequeñas calles dimos con la iglesia de San Pedro, construida sobre los restos de una fortaleza árabe a partir del siglo XIV mezcla de los estilos barroco y gótico.


Para almorzar hay una extensa variedad de bares y restaurantes. Algunos de menú, otros de tapas, terracitas, bodeguitas, etc. Hay de todo. Nosotros elegimos el Mesón La Rebotica, en el que nos tomamos 4 tapas bastante apañadas como se puede ver en las fotos, acompañadas por un par de refrescos, pagando por ello 13€.




Antes de volver para Sevilla vimos dos cositas que nos faltaron de todas las que venían en la guía que compramos en la oficina de turismo. El Pósito, que con su fachada en piedra de 1738 fue almacén de trigo en el siglo XVIII (en la actualidad es centro de salud), y la iglesia de San Miguel, que fue fortaleza árabe hasta la mitad del siglo XIV que la transformaron en ermita. también llegó a ser hospicio de niñas huérfanas, siendo actualmente un centro de exposiciones.


Arcos de la Frontera es, sin duda, un lugar culturalmente muy rico por el que se hace muy agradable pasear. Sus callejones estrechos me recordaron mucho a algunos del Barrio de Santa Cruz de Sevilla. Si algún día podéis ir a Arcos, no lo dudéis, merece mucho la pena.


Y hasta aquí llegó este fin de semana por la provincia de Cádiz, un viaje con mucho encanto que, si además se hace en tan buena compañía, sabe mucho mejor ;)

Un saludo!


NOTAS:

 4 opciones para ir desde Sevilla hasta Tarifa en coche (2 con peaje, 2 sin peaje):
  • La primera con peaje es tirando por la autopista AP-4 (casi 7€ por trayecto) y una vez se llegue a Jerez, seguir por la autopista en dirección Cádiz hasta que se ve el desvío para Algeciras por la autovía A-48. Por ahí se sigue recto hasta Vejer de la Frontera que aparece Tarifa en la señalización.
  • El segundo camino con peaje es tirando por la autopista AP-4 y una vez se llegue al desvío de Jerez Sur-Algeciras tirar por ahí y coger la autovía A-381. Al llegar a Algeciras se verá el desvío para Tarifa.
  • La primera opción sin peaje es tirando por la N-IV hasta Jerez, y luego allí coger por la A-48 para llegar a Vejer de la Frontera y coger para Tarifa desde allí.
  • La segunda opción sin peaje (mi preferida) es coger desde Sevilla en dirección Utrera por la autovía A-376, al llegar allí coger en dirección Ronda-El Palmar. A los pocos kilómetros hay un desvío para Cádiz, que a los 30km, enlaza con la N-IV evitando Dos Hermanas y Los Palacios, teniendo ese tramo bastante menos tráfico que en la primera opción. Por ahí se sigue hasta Jerez y luego igual que en la primera opción sin peaje, por la A-48 y al llegar a Vejer de la Frontera, en dirección Tarifa.

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