17 may. 2013

.: Finde 012: Benaoján - Alpandeire - Júzcar - Ronda - Setenil de las Bodegas - Olvera :.

El finde número 12 del blog correspondió a un fin de semana bastante intenso en el que recorrimos varias localidades de Cádiz y Málaga. Aproximadamente 350Km de recorrido por montañas en los que pasamos por Benaoján, Alpandeire, Júzcar, Ronda, Setenil de las Bodegas y Olvera. 

Comenzó el viaje en Sevilla, desde donde salimos en dirección hacia Ronda. El mejor camino desde Sevilla es en dirección Utrera por la A-376, tomando al llegar a Utrera el desvío hacia Ronda, ciudad en la que teníamos el hotel pero a la que no llegaríamos hasta media tarde.

Paramos a desayunar en la localidad gaditana de Algodonales, en la Venta Restaurante Los Molinos. Esta venta está situada en un entorno montañoso y bastante tranquilo. Allí nos tomamos un Cola Cao con tostada entera con mantequilla y un zumo de naranja con tostada entera de jamón york y tomate, todo por 6´50€. Como se ve en la foto, las tostadas merecieron el precio.

Retomamos el camino hacia Ronda para llegar al desvío que nos llevaría hasta el municipio malagueño de Benaoján. Al llegar al pueblo nos dirigimos hacia la famosa Cueva de La Pileta, yacimiento prehistórico descubierto a principios del siglo XX por José Bullón Lobato. Allí nos encontramos con que teníamos que esperar hasta que se formara un grupo de unas 10-15 personas con la idea de no exponer a la cueva a un impacto constante de pequeños grupos. Estuvimos solos por lo menos 30 minutos, hasta que empezó a llegar gente, y a los 30 minutos más, entramos.

Por motivos de conservación no se pueden tomar fotografías en el interior, así que sólo pondré una del entorno y otra de la puerta. Para acceder hay que pagar tras esa puerta metálica 8€ por persona que aunque así leído quizás parezca mucho, recomiendo que quien vaya se los gaste porque va a descubrir un lugar impresionante. El recorrido turístico dura poco más de una hora y en él pueden apreciarse pinturas rupestres de hace más de 20.000 años.

El recorrido lo íbamos alumbrando nosotros mismos con linternas, ya que allí excepto los escalones hechos en la piedra y las barandillas no hay nada que pueda interferir en cómo era originalmente la cueva. A la vez que el guía nos iba explicando todos los detalles, pudimos ver, además de las estalactitas y estalagmitas, dibujos de caballos, peces, cabras, toros, bisontes, signos abstractos, pinturas sobre la fertilidad, e incluso una foca, ya que en su día las hubo por ese entorno. Sin duda una visita muy recomendada.

Seguimos la ruta a través de la Serranía de Ronda hasta recorrer los 40 Km que nos separaban de la localidad de Alpandeire. Esta pequeña localidad de menos de 300 habitantes tiene una gran iglesia, la de San Antonio de Padua, conocida como "la Catedral de la Serranía". Fue construida en el siglo XVI, guardando en su interior la pila donde fue bautizado Fray Leopoldo de Alpandeire.


Bajo la nave lateral izquierda de la iglesia hay dos momias que se conservan en buen estado, y según leímos se podían ver desde una oquedad en el exterior de la iglesia. Tras mucho buscar lo más parecido que vimos fue una sala cerrada con rejas (foto izquierda) en la que tras una pequeña ventana acristalada se veía "algo" que tapába nuestro reflejo. El caso es que no vimos las momias, pero estar... deben estar.

Cerca de esa sala, integrado en una casa particular, vimos el conocido como "Pozo de la iglesia". Alpandeire es una localidad en la que hay gran cantidad de nacimientos, fuentes, pozos y lavaderos, y éste al estar tan cerca de la iglesia, ha cobrado cierta relevancia.

A la localidad de Alpandeire se la conoce también como la cuna de Fray Leopoldo, ya que fue aquí donde nació. Fray Leopoldo, quien goza de gran devoción entre los católicos andaluces, fue beatificado en 2010 por Benedicto XVI tras haber dedicado su vida a los más necesitados. Alpandeire muestra con orgullo el monumento de Fray Leopoldo, colocado en una pequeña cima en 1990 con motivo del 125 aniversario de su nacimiento. Como se puede ver, son numerosas las ofrendas que sus devotos le dejan.

Desde el pie del monumento pudimos contemplar una visión general de Alpandeire, destacando la iglesia con bastante diferencia por encima de sus viviendas.
La siguiente parada fue Júzcar, a 10 Km de Alpandeire. Este pequeño pueblo de la Serranía de Ronda tiene el privilegio de ser el primer pueblo pitufo del mundo. Fue pintado de azul con motivo del estreno mundial en el año 2011 de la película de Los Pitufos. Al acabar la promoción, como sus vecinos vieron que era una ventaja económica para la localidad, decidieron prorrogar la apariencia azul de modo que pudieran seguir sacándole partido.
Como se puede ver en la anterior imagen de Júzcar, es bastante chocante el hecho de ver un pueblo azul en mitad del paisaje... pero está claro que gusta que sea así de original, la cantidad de visitantes que recibe ahora avalan la conservación de ese color tan característico, las cifras lo demuestran.

Cuando llegamos ya era medio día bien entrado, así que cruzamos el pueblo para comer en el bar del Hotel Pitufo Bandolero. Como se puede ver en las siguientes imágenes, todo está ambientado con los pitufos, incluso el cartel de los toros. Un hecho curioso fue el que nos pasó al pedir la carta de platos, el camarero nos puso el tablón directamente en la silla, por si teníamos dudas jajaja 


Como habréis podido ver, no había mucha variedad y los precios no es que fueran un regalo, pero realmente cuando te ponen los platos y ves lo que has pedido, los precios empiezan a compensar. Nosotros pedimos para compartir un plato de migas con chorizo, jamón y pimientos: .


De segundo, también para compartir, una sartenada del bandolero, que incluía 2 huevos fritos, 2 pinchitos, patatas fritas, pimentos y jamón serrano:

Y de postre, dos porciones de tarta pitufa. Todo eso con dos nesteas nos salió por 29€. Visto así no fue caro porque era una cantidad de comida bastante apañada, y la tarta estaba....

Un copioso almuerzo merece una buena caminata, y si es por un pueblo pintado de azul... mucho mejor. Todas las casas excepto 2 o 3 estaban pintadas, incluso la iglesia de Santa Catalina de Siena. Este templo fue construido en el siglo XVI, aunque un terremoto en 1650 la dejó medio en ruinas. El aspecto que tiene hoy día viene de las numerosas reformas que ha tenido. En la imagen se puede ver cómo está bien resguardada por una pareja de pitufos.
También en Júzcar se encuentran los restos de la primera Fábrica Hojalata de España, fundada en el año 1727. La localidad muestra con orgullo los azulejos en los que se relata un breve resumen de lo que fue, y el monumento en el que aparece la proclama real con la que Felipe V da su visto bueno a su fundación.


Nos dirigimos por la salida de Júzcar que nos llevaría hasta Ronda a través de 25 Km entre carreteras de montaña y autovía. Habíamos hecho reserva por 39€ en el Hotel San Cayetano, que cuenta con dos estrellas y está en pleno centro de Ronda. Nos costó la vida aparcar, pero aún así pudimos dejar el coche a 5 minutos andando del hotel.

Allí nos dijeron que nos iban a dar una habitación de calidad superior a la que habíamos contratado, lo cual nos agradó (Click aquí para ver en la web del hotel la habitación que nos dieron). Subimos y al abrir la puerta nos dio una bofetada el olor a humedad. Abrimos todas las ventanas y la puerta a ver si eso ventilaba, pero no hubo manera. Además, tanto cojines como cortinas y ventanas estaban llenas de manchas negras, apulgarado total.
Bajamos a pedir otra habitación y ya nos dijeron que nos darían una pero sin ser de calidad superior. Supongo que esa habitación que nos dieron al principio es la que nadie quiere y se la intentan colar a todo el que llega con el cuento de la superior. Muy mal por parte del hotel.

Al entrar en la segunda habitación que nos dieron el olor ya era normal. La única señal de apulgarado era la gran mancha negra que cubría al completo el hueco tras el aparato de aire acondicionado (click aquí para ver foto en la web del hotel donde ese hueco está completamente blanco). Como habréis podido ver en las fotos, la habitación era minúscula, apenas había sitio para colocar las maletas. Obviamente lujos como una mesa y una silla no había tampoco. En el baño, aunque estaba todo bien, la cortina quedaba corta llevándote la sorpresa de que al acabar de ducharte el charco cubría medio cuarto de baño. En fin...

Salimos a pasear por Ronda y nos dirigimos al conocido como "Balcón del coño", situado en el Paseo de Blas Infante. Desde allí se pueden disfrutar de unas vistas espectaculares como podréis ver en las siguientes fotos:


Nos asomamos y al ver la caída de 120 metros que había desde el mirador dijimos el clásico "Coño..." y fuimos hacia al famoso Puente Nuevo pasando primero por el Parador de Ronda, construido en 1761, que en su día fue la Casa Consistorial de Ronda.


La vista desde los alrededores del Puente Nuevo son espectaculares, se ve perfectamente el conocidísimo Tajo de Ronda con el río Guadalevín a su paso por la localidad, y además, nos podemos llevar desde ahí otra perspectiva del Balcón del coño.

Continuando con nuestro paseo, nos fuimos adentrando en la parte antigua de Ronda, pasando por el Alminar de San Sebastián. Fue construido en el siglo XIV como parte de una antigua mezquita que tras la reconquista, se conservó junto a la ya desaparecida iglesia de San Sebastián.
Como evidencia de su pasado musulmán en los tiempos en que Ronda era llamada Hisn Runda, se pueden ver las murallas y la conocida como Puerta de Cijara. Fue construida en el siglo XII para fortalecer una de las zonas que presentaba más carencias defensivas en la ciudad y hoy en día está integrada como parte de un parque en el que tienen lugar espectáculos de cetrería.

Continuando el paseo vimos la Iglesia del Espíritu Santo, construida entre el siglo XV y XVI mezclando estilos gótico y renacentista. Tiene el aspecto de fortificación típico de la época, en el que destaca su forma sencilla y homogénea. La orden de su levantamiento sobre la antigua mezquita del Arrabal Alto vino dada por el rey Fernando el Católico, adoptando su nombre por el día en que fue tomada la ciudad (Pascua del Espíritu Santo).

Salimos del casco antiguo por la Puerta de Almocábar, que toma su nombre de la palabra árabe "al-maqabir", que significa cementerio, ya que se encontraba en las cercanías. Fue construida en el siglo XIII en tapial y revestida en piedra en el siglo XIV. En la Ronda Islámica daba entrada al barrio del Arrabal Alto, hoy en día conocido como barrio del Espíritu Santo.

Volvimos a entrar en el recinto amurallado y llegamos a la famosa Plaza Duquesa de Parcent, en la que se encuentra el Ayuntamiento de Ronda. El consistorio rondeño se ubica en el antiguo Cuartel de Milicias Provinciales, construido en 1734. Tuvo varios usos a lo largo de los años hasta ser abandonado a la ruina. El aspecto actual que se ve en la foto viene de la restauración a la que fue sometido en 1973.

En la misma plaza se encuentra el Santuario de María Auxiliadora, inaugurado en 1951 como complemento del colegio salesiano que se encuentra justo al lado. Según he leído sólo se puede visitar en horario de misa.

También en la plaza, vimos la Colegiata de Santa María la Mayor. Esta iglesia fue elevada a la categoría de colegiata por el rey Fernando el Católico. Fue construida en el siglo XV, poco después de la reconquista, levantándola sobre una mezquita del siglo XIII de la que aún quedan restos del mihrab.

Ya se iba acercando la hora de la cena y volvimos hacia el hotel por el Puente Nuevo. Desde él se podía ver  en otra zona del tajo (foto izquierda) el Puente Árabe (el viejo) y la casa palacio conocida como la Casa del Rey Moro. Si miramos al otro lado y nos fijamos en el detalle, podemos ver una escultura de una vaca en una pequeña plaza que llama a lo lejos la atención de los turistas. Alguno había que decía "Pero... ¿es de verdad?"
Antes de llegar al hotel pasamos por la famosa Plaza del Socorro, una plaza con mucha vida presidida por una fuente en la que está Hércules con sus leones y columnas. En la misma plaza destaca la iglesia del Socorro, cuyo año de origen no está muy claro. Este templo fue destruido e incendiado durante la Guerra Civil, siendo relativamente actual el aspecto que conserva hoy en día.

Para cenar entramos en un bar llamado La Gota de Vino, donde por 10 tapas (5 frías y 5 calientes), tres copas de vino y dos brownies, pagamos 14´30€. Estaba todo muy rico y el precio como se puede ver no estaba nada mal.
Por último, para despedir la noche, nos fuimos a la zona de bares (que estaba un poco desierta ese día) y nos tomamos un par de copas en New Baco por 9€.

El día siguiente lo empezamos también en La Gota de Vino (que también servían desayunos). Seguimos haciendo turismo por Ronda para ver bastantes cosas que nos quedaron pendientes del día anterior, empezando por la zona cercana al Puente Viejo.

Antes de cruzar el puente, nos sentamos a tomar el fresco en la Fuente de los 8 Caños (siglo XVIII)  frente a la iglesia de Nuestro Padre Jesús, construida entre los siglos XVII-XVIII y que alberga en su interior a Nuestro Padre Jesús Nazareno, una de las imágenes más carismáticas del jueves santo rondeño.


Cruzamos el Puente Viejo (al que todo el mundo llama "árabe" aunque fue construido en el siglo XVI) y desde él pudimos ver más abajo el Puente Romano (que en realidad es árabe), construido en el siglo XIII junto a una puerta y una torre barbacana (curiosas las denominaciones a los puentes en Ronda). La finalidad de estos puentes era la de unir la medina islámica con el nuevo barrio que surgió tras conquista de la ciudad, el barrio del Padre Jesús.



Descendimos por un pequeño camino junto al puente hasta llegar a la Ermita de San Miguel-Santa Cruz. En este lugar estuvo instalada la sinagoga, convirtiéndose en capilla tras la reconquista. Frente a ella se ubican los baños árabes, situados en lo que fue el barrio del Arrabal Bajo o de las Curtidurías, llamado luego de San Miguel. Fueron construidos entre el siglo XIII y el XV, y son en la actualidad los baños árabes mejor conservados de la Península Ibérica.

Volvimos a subir hacia el Puente Viejo y pasamos por el Arco de Felipe V, construido en 1742, posiblemente sobre lo que fue una antigua puerta musulmana en el lugar conocido como sillón del moro. Esta puerta volvió a cobrar importancia tras el hundimiento en 1741 del Puente Nuevo, siendo de nuevo paso obligado de un lado a otro de la ciudad.

Cerca del arco, nos volvimos a adentrar en la ciudad por la calle en la que se sitúa el Palacio del Marqués de Salvatierra, entregado a Don Vasco Martín de Salvatierra en 1485 tras la reconquista de la ciudad. Ya en el siglo XVIII sufre una intensa reforma hasta conseguir el estado actual. 

Por último en Ronda fuimos a visitar la Casa Palacio Museo Lara que habíamos visto muy recomendada en bastantes webs. Este museo existe gracias a la iniciativa privada de su promotor, Juan Antonio Lara Jurado, coleccionista desde los 10 años.
Al entrar lo primero que vimos fue la colección de carruajes, a los que Juan Antonio invita a subir a los visitantes y a tomarse fotos en ellos mientras él da cuerda a los antiguos organillos que rodean el patio. Hay que destacar por encima de todo la ilusión que pone el promotor del museo en hacer lo más agradable posible la visita a quienes allí entran, ofreciéndose a explicar todo lo que se necesite saber, incluso estando el museo lleno como era el caso ese día.

El museo lo componen varias salas, que entre todas se tardan como mínimo una hora en visitar. No tomé fotografías en todas a pesar de estar permitido (cosa rara en un museo), pero las que hice me gustaría ponerlas por aquí.

Tras el patio empezamos la visita a las salas, empezando por una sala con armas datadas entre el siglo XVIII y XIX:
Una sala con relojes también datados entre los siglos XVIII y XIX, y una sala dedicada al mundo del cine y la fotografía:
Por último, en los sótanos puede visitarse una sala dedicada a la Inquisición, y otra dedicada a la brujería.

Salimos de Ronda a media mañana para recorrer los 20 Km que nos llevarían hasta Setenil de las Bodegas, en la provincia de Cádiz. Al llegar aparcamos junto al río Guadalporcún, que con su curso forma un gran tajo que divide Setenil. Esta localidad destaca por sus casas cueva formadas en los huecos naturales que deja el tajo. Allí, en el espacio de una casa que había sido derribada, pudimos ver con más detalle cómo están hechas. Si os fijáis, en el techo hay manchas negruzcas que según leímos en un punto de información turística podrían proceder de los fuegos que hacían los hombres primitivos cuando se refugiaban en las cuevas naturales allí formadas.

Setenil de las Bodegas tiene dos calles muy conocidas, la del Sol y la de la Sombra. Reciben su nombre como consecuencia de la cantidad de sol que reciben a lo largo del año. La calle del Sol (fotografía izquierda) como su nombre indica, recibe más horas de sol al año, orienta sus fachadas al sur y son más cálidas que las de la calle de la Sombra (fotografía derecha). Sin embargo, en ambas calles las casas mantienen un microclima que mantiene las casas frescas en verano y algo más cálidas en invierno.


Otra calle por la que pasamos fue la calle Jabonerías, posiblemente llamada así, o bien porque entre los siglos XVIII y XIX albergó una fábrica de jabón o bien porque era a donde las mujeres bajaban a lavar la ropa. Es una calle muy tranquila, relativamente lejos del ruido de los bares de la calle del Sol. Un lugar ideal para relajarse y también para hacer fotos gracias a la cantidad de color que desprende su arquitectura y su vegetación. 

Vimos bastante arriba el castillo de Setenil, al que nos propusimos llegar a pesar de las cuestas y la calor que hacía. Intuímos el camino que debíamos seguir hasta el castillo y subimos por la calle Mina hacia donde se veía lo que parecía ser la torre del homenaje.
La particularidad de esta calle es que algunas de sus viviendas tienen más de 500 años, siendo sus techos la roca que las cubre, tal y como se puede ver en la imagen a la izquierda.
Tras una larga subida, desembocamos en la plaza de Andalucía, en la que había algo más de movimiento debido a los bares que allí encontramos. Accedimos a través de un pasaje a la calle Callejón, y desde ella a la calle Herrería, llamada así porque en algún momento albergó un taller de herrajes. Es una de las más antiguas de Setenil, siendo una por las que se descendía hasta el río. Sus casas como se puede ver en la imagen están integradas en la roca, siendo lo que se denomina como viviendas semitroglodíticas ya que en su día pudieron ser refugio natural de los pobladores prehistóricos. (Ver artículo)

Tras mucho buscar el acceso al Castillo al final desistimos y empezamos la bajada hacia los bares de la calle del Sol. Nos quedamos un poco con las ganas de conocer esta fortaleza medieval que previamente fue nazarí.

Fue construida en el siglo XIII y arrebatada a los nazaríes el 21 de septiembre de 1484 tras 7 asedios anteriores sin éxito (de ahí el origen del nombre de Setenil, Septem-Nihil, 7 veces).

Dicen los rumores que durante el asedio Isabel la Católica tuvo un hijo llamado Sebastián que murió, y por eso tras conquistar la villa se fundó su primera iglesia con el nombre de San Sebastián.

Bajamos hasta la calle del Sol y nos sentamos a almorzar en el Bar La Escueva. Allí las tapas cuestan entre 1´20€ y 2´5€, y las raciones a 10€. Pedimos las conocidas "macitas" de salchichón y de chorizo, llamadas "hamburguesitas de Setenil" (¡muy buenas!), croquetas de setas, saquitos de queso emmental y membrillo, una brocheta de pollo y huerta, y un queso con pimientos que estaba tremendo. Todo eso con 2 cervezas y 2 tintos de verano no llegó a 20€. ¡Recomendado!


Antes de partir de Setenil hacia Olvera (a 20 Km) paramos desde un alto para tomar una última foto de la localidad en la que se puede ver el curso del río y la zona de la fortaleza medieval en lo más alto junto a la iglesia de San Sebastián.
Al llegar a Olvera empezamos a subir hacia la zona fortificada, la más alta de la localidad, desde la que se apreciaban unas vistas impresionantes.
En la zona alta se sitúa la Plaza de la Iglesia, en la que vimos el Castillo de Olvera, al que intentamos acceder pero no encontramos a nadie que nos atendiera a pesar de estar abiertas las puertas. Esta fortaleza árabe del siglo XII pertenecía al sistema defensivo del reino nazarí de Granada, aunque debido a las numerosas reformas presenta un aspecto bastante cristiano.
En la misma plaza se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, empezada a construir por mandato de los Duques de Osuna a finales del siglo XVIII y acabada en 1843. Anexa a la iglesia estaba la casa del sacristán, que tras ser comprada por el ayuntamiento fue derribada y convertida en un amplio mirador desde el que se puede ver todo el municipio.

Aunque las cuestas de Olvera eran mucho más pronunciadas que las de Setenil, esta vez pudimos dejar el coche justo en la Plaza de la Iglesia, por lo que luego para emprender la marcha de vuelta hacia Sevilla fue bastante más llevadero.


Y hasta aquí llegó por razones laborales este intenso minifinde de viernes y sábado con el que celebramos mi pasado cumpleaños. Fue un finde intenso en el que descubrimos muchos lugares con bastante encanto que han dado origen a este post. 

Mirando hacia atrás en los pensamientos (que fueron muchos) me doy cuenta que aunque fue un no parar de finde, mereció la pena haber vivido la experiencia, porque de todo hay que aprender, y aprender en tan buena compañía... no tiene precio ;) ¡¡Gracias por mi regalo!! ;)

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