14 feb. 2012

.: Finde 008: Granada :.

Hola amig@s!
El primer fin de semana de febrero emprendí el rumbo hacia Granada junto a un@s amig@s. Ha sido la quinta vez que he ido a Granada y la tercera que he subido a Sierra Nevada y he de decir que no me canso de ir. Me encanta Granada. Es una ciudad muy acogedora en la que siempre hay algo que hacer. Voy a empezar a contar como ha ido este último viajecito, que espero que os sirva como orientación por si vais.

Todo empezó la tarde del viernes, cuando salimos en coche dirección Granada desde Sevilla. Según Google Maps hay aproximadamente 250 km, que hicimos en algo más de dos horas. El alojamiento que habíamos buscado estaba muy cerca de la Catedral de la Encarnación de Granada (que por falta de tiempo solo vimos al pasar por la calle) y a un corto paseo de La Alhambra, a la que nos acercamos ligeramente el domingo. 

El lugar donde nos alojamos se llamaba Apartamentos Hospital de Peregrinos, situado en el número 4 de la calle a la que le da nombre, la calle Hospital de Peregrinos. Eramos 5 personas y una perrita, y los apartamentos vienen habilitados para 3 personas. Alquilamos dos a un precio de 25€/persona/día, 250€ en total, aunque por temporada baja nos hizo una rebajita. Al sitio no le falta de nada, es céntrico, tiene cocina, frigorífico, microondas, TV, wifi (aunque sin conectividad), un patio que en verano tiene que ser muy fresquito, y un regalo de bienvenida que nos esperaba también muy fresquito en el frigorífico por cortesía de la persona que nos atendió: un litro de Cerveza Alhambra.


Esta persona además de explicarnos todos los detalles del apartamento, nos indicó todos los lugares cercanos de interés en un mapa que nos regaló. Y además nos recomendó un lugar en el que cenar de tapas a un buen precio llamado La Antigüalla II, en la conocidísima Calle de Elvira, a la que se accede por la Puerta de Elvira. En este bar, decorado un poco en plan mezcla de antiguo y medieval, entramos un poco a ciegas sin saber precios ni nada. Empezamos a pedir, a comer y a beber, hasta que llegó el momento de pagar los correspondientes 20€ por 14 bebidas con tapa, un precio que nos pareció extraño, pero fue lo que nos dijeron y lo pagamos encantados. 


Al día siguiente madrugamos un poquito y con muchísimo frío nos dirigimos para esquiar (en mi caso por primera vez) a Sierra Nevadaa casi 40 km de Granada. Para ir cargando las pilas nos paramos a mitad de camino en el restaurante El Asadero, en el que por 4€ me comí una tostadita de jamón york, tomate y aceite con un zumo de naranja. Me gustó desayunar allí, es un sitio bastante acogedor y tiene pinta de que comer allí tiene que ser una buena experiencia.

Seguimos el camino con mucho más frío, viendo como a medida que íbamos subiendo montaña la temperatura iba bajando proporcionalmente. Tanto bajó que se puso en -12º cuando llegamos al primer aparcamiento vigilado, que por 5€ nos guardaría el coche todo el día. Hay otro que está más cerca de la Plaza de Andalucía (donde se cuece todo) que sale por 15€ el día, pero la diferencia entre uno y otro es sólo de 10 minutos andando. Durante ese paseíto aproveché para sacar unas fotos, lo cual no recomiendo hacer ya que al quitarme los guantes se me congelaron las manos y no se me quitó el frío en un buen rato. Ya que cometí el error de quitarme los guantes, voy a poner por aquí las fotos que hice. Pero repito: no lo recomiendo hacer ;)




Llegamos a Pradollano, que es el núcleo poblacional situado a más altitud en España, en el que se encuentra la Estación de Esquí de Sierra NevadaLo primero que hicimos allí fue ir a recoger la tarjeta Sierra Nevada Club, que sirve para cargar el forfait y acceder a las pistas. El forfait en Sierra Nevada cuesta 44€, pero la primera vez te hacen un 10% de descuento de bienvenida con esta tarjeta, quedándose en 39´60€. Nosotros aprovechamos una promoción del agua mineral Lanjarón por la que te descuentan un 20% (el año pasado un 40%), así que pagamos 35´20€ por el forfait.

Luego fuimos a recoger lo esquís a una tienda llamada Boarding.es, en la que habíamos alquilado previamente los esquís por 12€ gracias a un ofertón en LetsBonus. Suelen costar entre 21-25€, prácticamente el doble, así que el ahorro es considerable.

Tras equiparnos bien nos montamos en el telecabina que nos subió hasta las pistas de Borreguiles desde las que se ve el Observatorio de Sierra Nevada. Allí es donde se encuentran las escuelas de esquí, ya que las pistas son más facilitas para los principiantes (como yo). De los 5 que íbamos, dos sabían esquiar y 3 no sabíamos, así que los dos que sabían se ocuparon de enseñarnos. Nos dieron un tutorial sobre cómo había que hacer las cosas y lo practicamos en llano con tranquilidad hasta que entendimos la teoría. Luego nos montamos en el telesilla y subimos hasta la pista llamada Borreguiles I (nivel verde). Tras muchas caídas fuimos aprendiendo de que iba la cosa, y a la tercera subida en telesilla y bajada esquiando el tema estaba dominado, sin caídas, esquivando a gente, cogiendo velocidad, frenando, etc etc. Cambiamos a la pista de Borreguiles II (nivel verde) y lo mismo. Llegó un momento en el que se hacía demasiado fácil, y eso de estar 10 minutos subiendo en telesilla a -11º y con viento en contra se hacía una experiencia muy desagradable para después estar 20 segundos de bajada esquiando.

El frío fue el argumento que nos hizo decidir volver a Granada, pero antes había dos opciones, bajar por el telecabina hasta Pradollano o bajar por la pista conocida como El Río (nivel azul). Los maestros me recomendaron bajar por El Río porque me vieron dominándolo bien en las fáciles, así que me aventuré a probar. Mientras lo hacía me veía bien, pero una vez acabé pensé que fue un error. 

Y explico por qué fue un error. Ese mismo día estaban cerradas las pistas difíciles para gente avanzada, así que esa gente avanzada estuvo pasando el día en las fáciles como si estuvieran en las difíciles. Un ejemplo de lo que digo sería lo que me contaron un par de avanzados que conocí en el telesilla: "hoy la diversión es ir rápido y esquivar novatos". Estas actitudes de loco temerario se juntaron con que hacía tantísimo frío, que la pista no era de nieve, era de hielo, y en las bajadas se cogía una velocidad que yo no podía dominar bien. Cuando esto pasaba la solución era apartarme un poco a los laterales en los que había algo más de nieve e intentar frenar por las buenas o por las malas (tirándome de la mejor forma posible para no lastimarme). Fue toda una experiencia, pero creo que debería haber practicado un poco más antes de ir por ese camino.

Entre una cosa y otra volvimos a Granada, reposamos un ratillo y salimos a cenar a un bar de tapas internacionales en la Calle de Elvira llamado Babel World Fusion. Allí cenamos tapas, raciones, bebidas y luego unas cuantas de copas y cócteles, todo por 65€ entre 5 personas. Recomiendo pedir media Ensalada César (era enorme, una entera debía ser como toda la mesa) y una ración de "Dedos de Dios" que consiste en queso frito con mermelada de fresa, palomitas de maíz y curry ¡Riquísimo!. También recomiendo probar en este sitio un ron llamado ron Pálido, hecho en Motril, ¡Muy bueno!

Como estábamos cansados del día de nieve nos íbamos a recoger, pero una invitación a chupitos hizo que cambiásemos el itinerario y fuésemos a parar a un sitio conocido como pub-discoteca Tantra. Allí nos tomamos esos chupitos y nos pedimos por 4-5€ unas copillas más antes de volver a los apartamentos. A la vuelta vi un dibujo en una pared sencillo pero que me gustó bastante para perpetuarlo aquí en forma de foto:


El día siguiente, el domingo, nos lo tomamos con tranquilidad, sin ningún tipo de prisa, además el casero nos dijo que como no tenía nadie para alquilar el domingo podíamos hacer el checkout cuando quisiéramos (lo normal era a las 12:00). Nos espabilamos y salimos a pasear un rato por la Plaza de Santa Ana, en la que además de muchas terrazas y bares, se encuentran los juzgados y el Ilustre Colegio de Abogados de Granada.

También en esa plaza se encuentra la iglesia de San Gil y Santa Ana, construida en el siglo XVI sobre una mezquita islámica.


De ahí fuimos hacia la calle conocida como Carrera del Darro, que discurre paralela al curso del río Darro. Aunque el término Darro se usa como sinónimo de aguas fecales, el río recibe ese nombre porque antes había oro en él y se le conocía como Dauro, derivado del latín Dat Aurum. Y entre derivar y derivar, llegó hasta el nombre actual.


Algo que me llamó la atención en la orilla opuesta del río Darro fue un resto de una construcción que me pareció que en su día formó parte de un puente. Investigando un poco he llegado a un blog llamado "Por las calles de Granada" en el que he podido despejar las dudas sobre qué es esto:


Por lo que he leído, sobre el siglo XI pudo ser el Puente del Cadí, mandado a construir por el Cadí del Rey Badis, aunque según he podido leer también en la Fundación Albaicín esta denominación es errónea porque en realidad es la Puerta de los Tableros, una puerta de entrada a la ciudad que quedó intramuros en el siglo XIII.

Siguiendo con el paseo, llega un momento en el que puede verse una gran imagen de La Alhambra presidiendo el monte, aunque hacía un sol tremendo y no pude sacar las fotos que quería.



Según he leído tiene que estar muy bien verla desde "El suspiro del moro", un paso de montaña en las afueras de la ciudad en el que según dice la leyenda, el rey Boabdil lloró al ver lo que acababan de arrebatarle los Reyes Católicos.

Volviendo a la Carrera del Darro, hay que destacar la tranquilidad que tiene el río y los paisajes tan particulares que tiene. Me entretuve sacando varias fotos de su curso, entre ellas estas:


En la orilla por la que íbamos nos encontramos con la Casa Árabe de Zafra, construida en el siglo XIV con la estructura típica de las casas árabes, y reformada y convertida en la actualidad en Centro de Estudios Pictóricos de Granada y su Reino.


Cerca también está la iglesia de San Pedro y San Pablo, construida en el siglo XVI.


La Carrera del Darro desemboca en una alegre plaza con terrazas para tomarse algo llamada Paseo de los Tristes. Desde allí se puede ver perfectamente La Alhambra y sacar fotos sin que moleste el sol, aunque eso del sol puede dar juego para hacer fotos curiosas, ¿verdad?:


En esa misma plaza se encuentra la Casa de las Chirimías, pegada al puente del mismo nombre. Esta casa fue construida en el siglo XVII por el ayuntamiento para que las personalidades pudieran contemplar los festejos del Paseo de los Tristes.


Entre una cosa y otra llegó la hora de comer. Nos complicamos poco y fuimos a un bar de tapas llamado El Minotauro que estaba por allí mismo. Nos tomamos unas tapillas y bebidas por 7€ por persona, que la verdad estuvieron muy ricas. La foto que tengo de la segunda tapa tiene poca calidad, pero aun así la voy a poner:


Para reposar la comida fuimos a una tetería cercana a los apartamentos, llamada Tuareg. Allí de postre me tomé un crepe con miel, nueces y vainilla (aunque a esto último no sabía nada) y un té de coco (que no sabía a coco). Aun así fue agradable el estar allí, la música y el ambiente caracterizado como una jayma eran los ingredientes perfectos para echarse una siestecilla.



Y llegó el momento de volver a casa, así que fuimos a recoger las maletas y a llevarlas a los coches, encontrando por el camino dos cositas que me gustaría comentar. La primera cosita es un sencillo graffiti que vi en el lateral de una casa medio en obras:


La segunda es una pequeña capilla en la Calle de Elvira, que tras investigar un poco, he dado con que fue construida en el lugar donde San Juan de Dios vendía libros a los obreros antes de su apostolado, y que frente a ella, los Reyes Católicos mandaron colocar un lienzo de la Virgen de las Mercedes en 1495 (del que ya no hay ni rastro). En la actualidad, en la fachada de esta pequeña capilla de 2 metros de fondo por 5 de alto hay una lápida que dice lo siguiente:


“Fue reedificada esta capilla en honor del Patriarca de la caridad, San Juan de Dios, fundador de la Orden de los Hermanos Hospitalarios, a expensas de don José María Vasco y Vasco, caballero de la Real Maestranza de Ronda. Acabóse en 30 de septiembre de 1880. En el mismo día fue bendecida por el Excmo. e Ilustrísimo Sr. D. Bienvenido Monzón, Arzobispo de la Diócesis”



Y andando un par de calles más llegamos al coche, nos subimos, y en algo más de dos horas ya estábamos de nuevo en el punto de origen. Un finde muy entretenido en el que el esquí nos dejó físicamente hechos polvo. Eso sí, con muchas ganas de repetir. Recomiendo probarlo jejeje

Espero que os haya gustado el plan, saludos!!

1 comentarios:

La maleta de Marta dijo...

Una de las cosas que más me gustó de Granada fue su Parador, junto a la Alhambra, y en concreto su restaurante. Sencillamente fabuloso ;)
Saludos!

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