30 ene. 2011

.: Finde 003: Baviera :.

Hola amig@s!  
Este tercer viajecito es por la región conocida como Baviera, en el sudeste de Alemania. Aprovechando que mi hermana está viviendo por allí fue más tiempo que un finde, pero lo que cuento servirá de orientación a quien quiera ir para conocer lugares que visitar y saber por donde tirar.

El viaje empieza en la estación de Santa Justa en Sevilla, desde la que me desplazo hasta Málaga en un tren de media distancia que me sale la ida y vuelta por 32´80€. Al llegar a la estación María Zambrano, muy buena estación por cierto, hago una foto, y voy hacia los trenes de cercanías para coger la línea C1 que por 1´40€ me lleva hasta el Aeropuerto de Málaga.

Mi vuelo, desde Málaga a Memmingen (cerca de Munich), era de Ryanair y me salió por 18€ ida y vuelta. Baratito, pero al llegar al quinto pino pues.. aumenta el precio entre ir a Málaga y luego a Traunstein, mi verdadero destino. Aun así es más barato que de otras formas y por el camino se conoce Munich.


La pega que tuvo este viaje es que llegué a Málaga a las 20:00 y hasta las 6:30 no salía el avión. Pasé la noche en el aeropuerto buscando distracciones como escribir estas líneas, andar, echar fotos, leer un libro (El cautivo, de Jesús Sánchez Adalid, muy bueno), ver series, y cenar un par de bocadillos, para lo que saqué una botellita de agua de medio litro de una máquina por 1´10€, que siendo un aeropuerto está muy bien.

Tiene un fallo este aeropuerto, un fallo intencionado creo yo, que consiste en no poner asientos cerca de los enchufes. Esto hace que quien quiera enchufar su ordenador se tenga que tirar en el suelo, o que haga como yo, coger un carrito de equipaje, poner la maleta como respaldo, sentarse en lo que queda de carrito, y coger un buen dolor de espalda jejeje

Tras una larga noche de espera, pasé el filtro del aeropuerto y me dirigí a mi puerta de embarque. Aunque no me gusta hacerlo, esta vez me puse a hacer cola para entrar de los primeros al avión, de modo que así pude sentarme luego en los asientos de la salida de emergencia que son más amplios. Esto lo hice porque el viaje son casi 3 horas, y no es plan de ir encogido, que Ryanair lo que te quita del precio, te lo quita también del espacio para las rodillas.

El vuelo que fue larguito y que pasé durmiendo y leyendo estaba llegando a su fin. El avión descendió a través de las nubes y vi un gran paisaje nevado que rodeaba el Aeropuerto de Allgäu. Al aterrizar fui a información a preguntar como podía llegar a la estación de Memmingen, y me atendieron bastante bien y además en español ;P

Me indicaron que tenía que coger un autobús de línea que por 2´5€ me llevaría hasta la estación de Memmingen en la que cogería un tren para Munich junto a mi hermana que bajaría en Memmingen llegando desde Traunstein, la ciudad de destino. Mientra la esperaba di una vuelta por los alrededores y vi pasar varios trenes. Aproveché para hacer unas fotos:


Una vez llegó mi hermana, me contó que había sacado un billete que se llama Bayern Ticket por 29€ (hasta 5 personas), con el que podíamos coger durante ese sábado todos los trenes de cercanías, metros y tranvías de la región de Baviera. Esperamos un ratillo y llegó el tren que nos llevó a Munich, un tren bastante viejecillo pero que nos dio el apaño. Dejamos mi maleta en una consigna de la estación central de Munich por 3€, así no teníamos que ir cargándola por ahí.

De ahí fuimos a dar un paseito por el centro de la ciudad, donde un edificio que estaban restaurando me llamó la atención (luego lo busqué en google y era el Ministerio de Justicia.). Entramos a través de una muralla en la München Karlsplatz a una calle llamada Neuhauser Straße en la que vimos muchísimas tiendas. Esta calle conecta con otra llamada Kaufingerstraße que desemboca en la plaza del ayuntamiento, la Marienplatz, presidida por una estatua, la Mariensäule, que lleva allí desde 1638 conmemorando el final de la ocupación sueca.

El Nuevo Ayuntamiento (Neues Rathaus) de estilo neogótico, se inauguró en 1874, aunque se estuvo construyendo desde 1867 hasta 1908. Es un edificio impresionante de casi 100 metros de fachada y casi 10.000 metros cuadrados de superficie. Vimos una entrada y nos aventuramos un poco a cotillear llegando a una plaza interior en la que echamos algunas fotos:




Cerca del ayuntamiento estaba la Catedral de Nuestra Señora de Munich (Frauenkirche), y como la estaban restaurando tampoco pude sacarle una foto mejor. En uno de los extremos de la Marienplatz, vimos un edificio llamativo que era el Spielzeugmuseum im Alten Rathausturm, que en español es el Museo del Juguete en la Torre del Ayuntamiento Viejo. Justo al lado estaba la iglesia del Espíritu Santo, o  Heilig Geist Kirche, que también se llevó la correspondiente fotito.

Siguiendo un poco más adelante, encontramos el Viktualienmarkt, un mercado en el que había de todo, destacando en él un poste largo de madera que en la edad media sirvió como callejero del pueblo, con figuritas en el palo representando los negocios de la villa. Actualmente quedan varios en las localidades de Baviera. Estos postes se conocen como Maibaum

Como el hambre iba apretando, paramos a comer en un bar turco, en el que por 6€ por persona quedamos bien satisfechos con un kebab que supo a gloria y un refresco. Tras eso cogimos el metro hasta la estación central en la que cogimos un tren que en hora y media, nos llevó a Traunstein, un pueblecito que aunque era de noche, se veía acogedor y todo nevadito.

Al día siguiente, lo primero que hice fue asomarme a la puerta de la casa para ver el paisaje, y tras verlo, eché dos fotos que se pueden ver pinchando aquí y aquí. Al poco tiempo salimos hacia cerca de la ciudad de Berchtesgaden para visitar "El nido del Águila", llamado realmente Kehlsteinhaus, que es un chalecito que le regaló el partido nazi a Hitler con motivo de su 50 cumpleaños con la finalidad de que fuera allí donde recibiera a altos mandatarios y diplomáticos (aunque Hitler odiaba aquello porque tenía claustrofobia en el ascensor y miedo a las alturas).

Recorrimos en coche los 64 km que nos separaban del lugar y cuando llegamos nos dijeron que estaba cerrado en invierno y que no se podía visitar, así que nos tuvimos que conformar con echar fotos de los alrededores e improvisar un plan que hacer ese día. Fuimos en primer lugar hacia Schönau am Königssee, donde se encuentra el Lago Königssee, el más profundo de Alemania con 190 metros en su parte más honda. Empezamos dando un paseíto por la ciudad y luego nos acercamos al lago en el que hice varias fotos:


Más tarde nos adentramos por un sendero cubierto de nieve indicado por una señal que llevaba a otro lugar del lago desde el que se prometía (y con razón) una gran vista. Entre el sendero y el lago hice varias fotos en las que se puede ver todo bien nevadito, un paisaje de cuento. Si se agudiza la vista, se puede ver en el otro extremo del lago una pequeña capilla, de St Bartholomä, en la que el barquito que recorre el lago tiene parada:


El camino de vuelta por el sendero dio para echar otras fotos bastante buenas. Vimos como la nieve que se iba derritiendo se convertía en hielo por donde caía, incluso formando estalactitas en los tejados que daban un poco de respeto por su forma puntiaguda y sus medidas de medio metro.

Volvimos de nuevo atravesando el pueblo y tras alguna que otra foto, nos fuimos para otro pueblecito llamado Bad Reichenhall. Por el camino pasamos por una montaña que se conoce como "Lying witch" (La bruja tumbada), ya que la cima de la montaña sugiere esa forma. Hay que fijarse en la cabeza, con el pelo recogido, la nariz puntiaguda, y la barbilla. Cuando me lo dijeron tuve que echarle imaginación, pero ahora ya la veo a la primera y de forma muy clara.

Llegamos a Bad Reichenhall y dimos un pequeño paseo por la ciudad (que estaba un poco desierta) finalizando en un lugar semicubierto en el que hay unas plantas que cubren un gran muro. El uso que tiene este lugar se puede observar en verano, que dejan caer agua desde arriba del muro sobre la vegetación y la gente que tiene problemas de pulmones va allí a hacer inhalaciones para mejorarse. Se dice que funciona, y que son muchos los que van allí para hacer el procedimiento sanatorio que he contado. Hecho esto, nos volvimos para Traunstein para recargar pilas para el día siguiente que íbamos a andar un poquito.

Al día siguiente fuimos a Salzburg, en Austria, aprovechando que estábamos muy cerquita de la frontera. Fuimos a la estación de Traunstein para coger desde allí un par de trenes por casi 15€ ida y vuelta, que nos permitirían ir a visitar esta ciudad.

Cuando llegamos y salimos de la estación estábamos en el paseo del río Salzach que divide la ciudad en dos. A lo lejos pudimos ver en lo alto de una montaña La Fortaleza de HohenSalzburg, nuestro objetivo. Fuimos andando por el paseo mientras sacábamos fotos del lugar, un paisaje impresionante. Por cierto, al principio me llamaron mucho la atención dos cosas, que había muchas iglesias, y los autobuses, que funcionaban con catenarias como los tranvías.

Entramos en el centro histórico de la ciudad por un pasaje, y paseando por allí pudimos ver la Catedral de Salzburg, por detrás y por delante en una gran plaza toda nevada con un extraño personaje sobre una bola dorada,  el ayuntamiento con su gran torre, alguna iglesia más, una plaza dedicada a Herbert Von Karajan, y casi llegando al camino que nos llevaría hasta el castillo, vimos el cementerio de San Pedro (Petersfriedhof) con algunas lápidas que indicaban más de 300 años. Entramos y echamos un vistazo rapidito, aunque casi todo estaba cubierto por la nieve. Había de todo, desde criptas muy adornadas, hasta simples lápidas sin ninguna inscripción.

Salimos del cementerio y empezamos a subir el camino del castillo, que fue bastante durito ya que se componía de escaleras y rampas nevadas y heladas en algunas zonas. Fue una palicilla, pero merece la pena. Además durante el camino íbamos viendo la ciudad desde otro punto de vista distinto:











Llegamos a las taquillas, y los adultos pagábamos 3´80€, pero con la tarjeta Euro26 se quedó en 2´10€. Pensábamos que a partir de ahí todo era castillo, pero no, aun quedaba mucho más por subir.

 


Una vez en el castillo, vimos la torre del herrero, que databa de 1465. Seguimos más adelante y vimos también la torre de la cocina, de 1501. El castillo en su parte exterior, lo que parecía una premuralla, estaba compuesto por edificios y calles amplias que se adaptaban un poco a la forma de la montaña. Entramos en la fortaleza propiamente dicha y nos asomamos a un mirador que nos dejó con la boca abierta. Echamos las siguientes fotos:




Dentro del castillo había un museo, una exposición de marionetas, y una capilla que no pudimos visitar, ya que todo esto cerraba justo cuando nosotros entrábamos. Recomiendo ir por la mañana, ya que por la tarde pueden estar cerradas.

Seguimos paseando y llegamos a un nuevo mirador, que daba hacia el lado opuesto al anterior. Una nueva vista impresionante, incluída una muñeca de nieve con pechos que alguien había hecho en el mirador:










La bajada del castillo fue mucho más sencilla que la subida, solo tuvimos que tener un poco de cuidado con las placas de hielo que se habían formado para no resbalar. Dimos de nuevo al centro de la ciudad, fuimos a buscar la parada del bus que nos llevaría hacia la estación central, y por el camino vimos un teatro, y la casa donde vivió Mozart. Luego cogimos el bus por 2´5€, y llegamos a la estación desde la que regresamos a Traunstein.

El siguiente día fue muy tranquilito, estaba nevando sin parar y salimos solo a dar un paseo. Andamos unos 15 minutos y llegamos a Traunstein (mi hermana vive en las afueras de la ciudad). La ciudad es pequeña pero acogedora, estaba todo nevadísimo. En la plaza central del pueblo unos niños jugaban vigilados por la madre en una montaña de nieve que seguramente habían ido acumulando de quitarla de las carreteras. Ya nos gustaría a más de uno haber hecho eso de chicos (o ahora de grandes jejeje).

Vimos la iglesia de Salinenkapelle St. Rupertus. Y como hacía mucho frío, entramos en un lugar llamado “El grano de Café”, que aunque tuviera el nombre en español, era italiano. Allí se tomó mi hermana un batido de chocolate caliente con nata (grandecito) y yo un expresso con una bola de helado de vainilla flotando (buenísimo el contraste frío-caliente). Salió todo por 5´20€. Para volver como ya era de noche y nevaba, cogimos un tren de cercanías que por 1´40€ cada uno nos llevó hasta nuestro pequeño apeadero.


La última salida turística fue a Chiemsee, un lago en el que hay tres islas, la de los hombres (Herreninsel), la de las mujeres (Fraueninsel), y la de la hierba (Krautinsel). El viaje empezó en la estación central de Traunstein, comprando los billetes por 5´30€ por persona para ir hasta un pueblecito llamado Prien, el cual está bañado por el lago y tiene un embarcadero en el que se cogen los barcos para ir a las distintas islas.

Al llegar a Prien, nos dimos un paseíto de unos 15 minutos hasta el embarcadero, donde compramos por 12´80€ en total los billetes para la isla de los hombres. Llegamos a la isla y nos encaminamos a través de caminos nevados hacia el palacio que Luis II de Baviera mandó construír con idea de que fuera una réplica del Palacio de Versalles. Este palacio tiene unos jardines de película, lo que pasa es que estaban nevados y las fuentes tenían una protección puesta para la nieve. Entramos en el palacio y en el bar nos comimos unas currywurst con un zumito que nos salió por casi 12€ por persona, un poco caro respecto a los precios de la calle, pero claro, no había alternativa.

Como mi hermana ya había visto por dentro el palacio, de ahí fuimos al museo situado en un monasterio agustino que vimos con un poco de prisa, ya que el barco de vuelta salía en media hora. Había salones pintados como se estilaba en aquella época, y galerías de cuadros. A mi lo que más me gustó fue una pequeña entrada con 6 carteles de cuando Alemania estaba dividida en dos. Para verlos luego con más calma les hice una foto, a los de la derecha y a los de la izquierda. Nos encaminamos de nuevo por caminos nevados en dirección al embarcadero.

Tras esto cogimos el barco de vuelta, paseíto hacia la estación de Prien, y tren en dirección Traunstein. De viaje turístico ya quedaba poco, el último día fue familiar, y por la noche fuimos de cena a un pueblo cercano llamado Bergen. Desde allí cogí un tren por la noche hasta Munich por 19,40€, llegando a la estación central sobre las 23:00. Dejé la maleta en una taquilla por 3€ allí mismo y fui hacia el albergue llamado Easy Palace,  en el que por 12€, tuve cama en una habitación compartida con 5 personas más. No está mal el sitio, está limpio, no se ve muy viejo, y está cerca de estación central. Por 12€ es un pequeño palacio en el que echar 5 horitas de sueño. Eso sí, hasta las 2:30 de la noche el jaleo no deja dormir en condiciones, pero por ese precio no se puede pedir más.

A las 5:30 de la mañana ya estaba en pie para ir de nuevo a la estación de Munich en la que cogería por 15€ el Allgaü Airport Express que me llevó en hora y media desde Munich hasta el aeropuerto de Allgaü, en Memmingen. Allí cogí el avión hacia Málaga, un vuelo de 3 horas que pasé en su mayor parte durmiendo. Tuve suerte al llegar a la estación de trenes de Málaga porque pude cambiar el tren que me llevaba de vuelta a Sevilla y adelantar así la jornada 3 horitas. Algo es algo.

En fin, ese fue mi viaje por tierras bávaras, una buena experiencia que cansa mucho, la verdad, pero es lo que tiene el Low Cost, lo cómodo hubiera sido coger el vuelo Sevilla - Salzburg, pero el precio total de viaje  hubiera sido como mínimo el doble de lo que gasté con las combinaciones que hice (avión + trenes + autobús + albergue). Espero que todo lo que he puesto por aquí os pueda ser útil para un futuro viaje por aquellas tierras. Eso sí, mejor en primavera o verano, que hay más cosas abiertas y hace menos frío.

Un saludo!

2 comentarios:

....Jose Villalpando dijo...

Fantástico viaje !!!

Qué frio, no?

cRiSpY dijo...

Me encanta la escapadita que tas pegao! Pa la próxima, me avisas!!! ;) Muack!

Publicar un comentario