25 abr. 2013

.: Finde 011: Úbeda - Baeza - Jaén :.

El primer fin de semana viajero de este 2013 llegó en febrero, con un fin de semana en las localidades jiennenses de Úbeda, Baeza y la capital, Jaén.

El punto de salida fue Sevilla desde donde recorrimos por carretera los 280 Km que nos separaban de Úbeda. Llegar desde Sevilla es muy sencillo, sólo hay que ir en dirección Madrid por la A-4 y al llegar a la altura de Bailén coger el desvío señalado para Úbeda.

El alojamiento elegido vino de una oferta de Groupalia en el Hotel El Postigo, de tres estrellas, que por 69€ incluía dos noches de alojamiento y desayuno para dos personas, aunque con un descuento de 10€ que teníamos se nos quedó en sólo 59€.

El hotel fue una buena elección, estaba todo muy nuevo, limpio, acogedor, el personal perfecto, nos dejaron detallitos de bienvenida en la mesa, nos facilitaron todo lo que necesitamos, etc. Si tuviera que poner alguna pega sería el wifi, que no llegaba bien a la habitación. Pero en todo caso... ¡un 10 para el hotel!.


Salimos del hotel y nos dirigimos hacia la Oficina de Turismo, que al igual que todo el mundo confundimos con el edificio de la Cámara de Comercio de Úbeda (al entrar nos dijo la recepcionista: "Buscan la Oficina de Turismo, ¿verdad?"). Una vez en la Oficina de Turismo correcta nos indicaron lo más destacado para visitar y los horarios.

A los pocos metros nos encontramos con el Ayuntamiento de Úbeda, antiguo Palacio de Juán Vázquez de Molina quien empezó su construcción en el siglo XVI. Destaca su gran patio desde el que se puede acceder a cualquier dependencia (estaba todo abierto y no había nadie dentro).



Frente al Ayuntamiento se sitúa la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares, iglesia principal de Úbeda. Este templo fue construido en el siglo XIII sobre una mezquita como consecuencia de la conquista de la ciudad por Fernando III.


Al estar cercana la hora del almuerzo y encontrarse cerrados algunos lugares decidimos pasear por la Redonda de Miradores, desde la que se podían apreciar  a un lado los restos de la antigua muralla  y al otro unas buenas vistas de los campos de olivos que rodean Úbeda.


Siguiendo el camino que marcaba la muralla llegamos hasta la Puerta del Losal en la que se encuentra una pequeña Capilla de la Virgen de la Soledad.


Entrando por la anterior puerta vimos al poco el Oratorio de San Juán de la Cruz, construido en 1627 para albergar el sepulcro del Santo, siendo el primer templo del mundo católico edificado en su honor.
 

Seguimos el paseo hasta la Plaza 1º de mayo, en la que se encuentra la Iglesia de San Pablo. Aunque no hay datos que lo confirmen, es posible que su construcción sea en época visigoda, siendo convertida luego en mezquita y recuperada como templo católico en el año 1234 por Fernando III.

En su interior destacan sus altos techos y las capillas que lo rodean, y entre ellas la que posee una bóveda de crucería simple del siglo XV decorada con frescos dedicados a los cuatro evangelistas.



Mientras buscábamos un lugar para almorzar vimos el Antiguo Ayuntamiento, construido en 1604 sobre el anterior para albergar al consistorio. Aunque ha sufrido muchas modificaciones, en su fachada destacan las imágenes de los santos más venerados por la ciudad: San Miguel y San Juan de la Cruz. Actualmente se utiliza como Conservatorio de Música.


Nos costó encontrar un lugar donde comer y finalmente paramos en "Úbeda Kapital". Eran las 15:45, preguntamos por los menús del día pero nos dijeron que sólo raciones porque los cocineros se iban a las 16:00 y no podían preparar menús (11´90€/persona). Como la comida que pedimos en raciones era como un menú (es decir, la preparaban como ración pero no como menú...¿cómo?...) , nos dijo el camarero que nos pondría menos cantidad para cobrarnos al precio de un menú para compartir y meterle postre. Más tarde, sobre las 16:20, llegó una pareja a la que le dijeron lo mismo, que los cocineros se iban en 5 minutos y sólo raciones. Pero claro, se suponía que los cocineros se habían ido a las 16:00 y no podrían preparársela... ¿no sería una estrategia para forzar a pedir raciones muy subidas de precio? Muy raro... pero bueno, en total fueron 14´90€ por 2 cervezas con una tapa, andrajos (plato típico de la zona muy recomendado) y revuelto de la comarca (jamón, espárragos, beicon y huevo). Como postre Tarta de queso. La comida estaba rica pero el lío ese de menús y raciones... raro.



Tras el almuerzo seguimos paseando y pasamos por delante de la fachada del Palacio de los Porceles,  construido en el siglo XVII y que actualmente es utilizado como vivienda.


Salimos de la zona amurallada y vimos integrada en la muralla y junto a una de sus puertas la Torre Octogonal (s. XVI), única torre albarrana existente en Úbeda que protegía en la antigüedad el sector norte de la ciudad.

A tan solo unos metros se encuentra la Iglesia y Convento de la Santísima Trinidad, templo construido entre los siglos XVII y XVIII que constituye el mejor ejemplo de arquitectura barroca de la ciudad.


Casi anexo a la anterior iglesia encontramos el Palacio de los Marqueses Busianos, construido en 1580 tal y como indica la inscripción en la puerta. Aunque estaba cerrado cuando pasamos por allí, he podido leer que tiene un patio exterior digno de ver.

Un poco más adelante se sitúa la Plaza de Andalucía, en la que bajo la Torre del Reloj juró los fueros y privilegios de la ciudad Carlos V, su hijo Felipe II y también Alfonso XIII. Fue construida en el siglo XIII y pertenecía a la muralla medieval.


Seguimos el recorrido que habíamos pensado y paramos para visitar el Hospital de Santiago y su iglesia, construidos entre 1562 y 1575. Es un monumento enorme, llamado popularmente "El Escorial de Andalucía". Se organiza entorno a un gran patio central con dos pequeños a los lados, y una capilla en forma de H con dos grandes torres a los lados.



Aunque no llegamos a entrar, pasamos más tarde por la puerta del Restaurante Museo Agrícola de Úbeda, decorado con aperos de labranza que le dan un aspecto muy llamativo a su fachada.


No muy lejos vimos la fachada del Palacio del Marqués de la Rambla (s. XVI) que en la actualidad es un hotel de 4 estrellas.

Callejeando llegamos a una tranquila plaza en la que se situaba la Iglesia de San Pedro, una de las más antiguas de Úbeda. Su arquitectura es sencilla y su interior ha sido renovado en numerosas ocasiones. Esta iglesia es un ejemplo de cómo la ciudad intentó convertir una iglesia medieval en una iglesia renacentista.


Muy cerca de la Plaza de San Pedro está el Palacio del Conde de Guadiana, llamado así por haber estado habitado durante generaciones por los descendientes de Lope Antonio de la Cueva, primer conde de Guadiana. Fue construido a finales del siglo XVI y su vistosa torre se le adosó en 1611.


Poco antes de la hora de cierre visitamos el Museo Arqueológico de Úbeda - Casa Mudejar, creado en 1972 como una sección del Museo de Jaén. Se eligió esa sede debido a la casa mudéjar descubierta durante unas obras en 1964, ejemplo de arquitectura doméstica mudéjar, de entre los siglos XIV y XV. Tiene un tranquilo y acogedor patio central desde el que se accede a cuatro galerías abiertas que junto a la planta alta forman las distintas dependencias del museo. En este museo se puede conocer un poco más de Úbeda a través de los restos encontrados en los distintos yacimientos.


Dentro del Museo hubo algo que me llamó mucho la atención. En su planta alta había una maqueta de un castillo hecho en piedra que se encontraba en uno de los torreones defensivos de la ciudad. Al no corresponder su forma con la de ningún castillo cercano, los historiadores mantienen la teoría de que pudo ser obra de algún guardia que durante las largas noches de vigía se entretuvo en ir tallándolo sobre la piedra de la torre.


Como punto y final para el tour cultural por Úbeda vimos el exterior de la Sacra Capilla del Salvador y Hospital de los Honrados y Venerables Viejos del Salvador (construido en 1392 para acoger a personas mayores sin recursos), siendo la Sacra Capilla una de las obras de carácter religioso más importantes del siglo XVI, patrocinada su construcción por Francisco de los Cobos y Molina para destinarlo a panteón familiar.


Entre el frío que hacía en Úbeda y la lluvia que estaba cayendo (nosotros sin paraguas...) llegamos al hotel y nos fuimos directamente hacia el salón de la chimenea. Aunque no había nadie en ese momento, en otras ocasiones vimos que el ambiente entorno al fuego era bastante familiar y concurrido, como una pequeña "plaza del pueblo".

Para cenar fuimos a un lugar llamado "La Taberna", situado en la calle Real. Allí nos tomamos 8 bebidas con sus correspondientes tapas por 13´60€. Un lugar muy recomendable en el que nos trataron bien y en el que había muy buen ambiente. Para acabar la noche nos desplazamos un poco hasta el bar Nazaríes, en el que nos tomamos dos copas por 3€ cada una (ese precio tan bajo era por motivo del carnaval).


Llegó el sábado y bajamos para desayunar. Descubrimos en el comedor un gran buffet en el que no faltaba de nada: Tostadas, dulces, fiambres, embutidos, etc. Además que estaba todo muy rico. De nuevo un 10 para el hotel.


Tras el desayuno hicimos 10 Km en coche para llegar a Baeza, ciudad que al igual que Úbeda es Patrimonio de la Humanidad.

Accedimos al casco antiguo a través de la Puerta de Úbeda, la que en su día fue de las más fuertes del recinto amurallado, teniendo delante una amplia plaza de armas.


Adentrándonos por la Puerta de Úbeda nos encontramos con la Iglesia de la Santa Cruz, de estilo tardo-románico (inusual en Andalucía Oriental), construida durante el siglo XIII y situada frente al Palacio de Jabalquinto.


Dicho palacio, el de Jabalquinto, es en la actualidad sede de la Universidad Internacional de Andalucía. Fue mandado construir en el siglo XV por Juan Alfonso de Benavides, primo de Fernando el Católico, siendo su arquitectura un ejemplo de estilo gótico isabelino.


Casi al lado encontramos la Universidad de Baeza, que fue fundada en 1538 y funcionó durante 3 siglos llegando a ser de las más importantes de España.



Posteriormente fue utilizada como instituto de secundaria, siendo en ella profesor Antonio Machado. Además se puede visitar el aula en la que impartió clase.



Salimos de la universidad y seguimos callejeando hasta llegar a la Puerta de Jaén y el Arco de Villalar, lugar en el que desembocaba el camino que traía desde Jaén. En la Puerta de Jaén se puede observar el escudo imperial de Carlos V, añadido con motivo de su entrada durante su viaje de novios en 1526.

A su lado, el Arco de Villalar, construido en 1521 por Los Carvajales, conmemora la victoria en la batalla de Villalar por parte de las tropas imperiales que lucharon contra los Comuneros.


A su vera, en la Plaza de los Leones, se encuentra la Oficina de Turismo de Baeza, situada en la conocida como "Casa del Pópulo" y que en su día fue la Audiencia Civil y Escribanías Públicas.


Presidiendo el centro de la plaza y dándole nombre a la misma encontramos la Fuente de los Leones, adornada con leones cuyo origen puede estar en las ruinas íbero-romanas de Cástulo.


En la misma plaza, también se encuentra el edificio de la Antigua Carnicería, construida en el siglo XVI. Este edificio en el que destaca el escudo del corregidor y el de la ciudad, sirvió durante siglos como matadero y puesto de venta de carnes.


Entramos en la Oficina de Turismo de Baeza para que nos dieran un mapa, y siguiéndolo, llegamos a la plaza en la que estaba la Catedral de la Natividad de Nuestra Señora, presidida por la Fuente de Santa María (S. XVI).

La Catedral de Baeza se levantó en el año 1147 sobre la antigua mezquita mayor de la ciudad, y aunque luego fue mezquita de nuevo, fue definitivamente consagrada en el año 1247 cuando el rey Fernando III reconquistó la ciudad. Es muy agradable pasear por el entorno del templo, sobre todo en un día tan soleado como el que estuvimos. A su alrededor se pueden atravesar pequeñas y tranquilas callejuelas que te hacen imaginar que estás en otra época, muy recomendado hacerlo.



Tras ese paseo, muy cerca de la catedral, dimos con las Ruinas de la Iglesia de San Juan Bautista, templo que fue utilizado en la antigüedad como capilla del Palacio de los Obispos. Esta iglesia llegó a ser el edificio románico más importante de la ciudad, y estuvo en funcionamiento desde el siglo XIII hasta 1843. A partir de ahí la fueron expoliando y dando otros usos como almacén o cuadra, lo que aceleró su deterioro. En la actualidad, como se puede ver en la foto, no queda más que la rehabilitación que se hizo en 2008 para conservar lo poco que quedaba.


Seguimos callejeando y dimos con una plaza muy fría y sombría, llamada Plaza de la Cruz Verde, en la que como su nombre indica, había una cruz verde. He buscado mucho su origen porque me dio curiosidad, pero no he dado con nada, sólo su nombre y ubicación en Google Maps.


En Baeza conocimos una iniciativa que se llevó a cabo en 1991 para mantener con vida algunos lugares históricos de Baeza como el Palacio de Villarreal, que fue restaurado para transformarlo en 12 viviendas, o el Monasterio de Santa Catalina, en el que se hicieron 25 viviendas y 4 locales.



Muy cerca se ubican los restos de la Iglesia de San Pedro, utilizada hoy como vivienda. Aunque no hice fotos de esta iglesia (lo que se ve desde fuera es sólo un muro) he buscado información y hay una web en la que cuentan con detalle su historia y se pueden ver fotos (pinchar AQUÍ).

Buscando un lugar para almorzar llegamos a la Plaza de la Constitución, en la que destacaba el edificio conocido como el Balcón del Concejo o Casas Consistoriales Bajas (S.XVII), desde el que las autoridades veían las corridas de toros que tenían lugar en la plaza.


Tras la búsqueda, almorzamos en el bar "El Burladero", en el que nos pedimos dos tapas participantes en el concurso de la tapa de Baeza que costaban 2´5€ con la bebida. Para seguir probando tapas del concurso de ahí nos fuimos a "La Góndola", pero a las 15:30 dejaban de poner la tapa del concurso y nos pedimos dos consumiciones con sus tapas correspondientes por un total de 3´75€.

Tras el almuerzo dimos un paseo para dirigirnos hasta la que fue la Casa de Machado, justo delante del Ayuntamiento de Baeza, antiguo Palacio de Justicia y Cárcel.

Siguiendo el camino marcado por el mapa que nos dieron en la Oficina de Turismo pasamos por la fachada de la Iglesia del Hospital de la Purísima Concepción, que estuvo atendiendo enfermos desde 1529 hasta 1940, año en el que pasó a ser colegio menor de los Carmelitas.


Entre la iglesia anterior y el Convento de San Francisco pasamos por la puerta del casi centenario Mercado de Abastos, que se integra perfectamente con el aire cultural de la ciudad. Según he podido leer por internet, se estaba barajando la idea de demolerlo y hacer viviendas en el solar, aunque eso se habló en 2009 y aún sigue en pie... ¿lo dejarán seguir formando parte del Casco Antiguo? ¿Le darán otra finalidad? A ver qué dice el tiempo...

Y llegamos al espectacular Convento de San Francisco, construido en el siglo XVI conservando en la actualidad parte de la capilla de los Benavides, la que fuera capilla mayor del templo. Esta capilla quedó destrozada por un terremoto en el siglo XIX, contribuyendo a su ruina los saqueos napoleónicos y algún que otro temporal.


El aspecto que tiene en la actualidad se debe a la restauración a la que fue sometida la capilla en 1988.


En la siguiente calle perpendicular vimos la portada de la Capilla de Santa Ana, del siglo XVI, que aunque no parecía que estuviera mal del todo y en su dia fuera un importante lugar de recogimiento de mujeres, al indagar un poco resultó que tras esa puerta sólo había ruinas.

Más adelante, siguiendo entre callejuelas, pasamos por la puerta de la Casa de los Mendoza, ejemplo de las casas palacio que se construyeron en el siglo XVI en Baeza. Situado muy cerca del Convento de la Magdalena, fundado en 1568.

Salimos de las callejuelas hasta la Avenida de Andalucía, por la que andamos un poco para sumergirnos de nuevo en la antigua Baeza. Entramos en la plaza de Cándido Elorza, en la que se situaba la portada del que fuera Palacio de los Elorza y justo enfrente la Iglesia de San Pablo, entorno a la cual construyeron en el siglo XV muchas familias ricas baezanas sus residencias. Según he podido leer, en la iglesia de San Pablo se encuentran los restos de Pablo de Olavide.

 

A la espalda de esta plaza está la calle de San Pablo, una calle larga en la que se encuentra el Palacio de los Salcedo o de los Condes de Garcíez, el Palacio Cerón, la Casa Acuña, la Casa Cabrera, y la Casa de los Perea.

Es de parada obligada en esta calle de San Pablo echarse unas fotos con la estatua de Antonio Machado mientras lee, había cola y todo para hacerlo.


Al final de la calle llegamos a la Plaza de España, en uno de los extremos del Paseo de la Constitución. Allí encontramos la Torre de los Aliatares, una de las más importantes del reciento amurallado musulmán del siglo XII. Esta torre de 25 metros de altura es una de las pocas piezas que quedaron en pie tras la orden de Isabel la Católica en 1476 de derribar la muralla (vaya ideítas, esta señora no pensó en el turismo que habría siglos después...), teniendo en su pared desde el siglo XIX el principal reloj de la ciudad.


Acabando con el recorrido urbano, entramos en el Museo de Baeza, en el que por 2 € por persona (1.60€ la reducida) se puede conocer la historia de Baeza desde la prehistoria hasta nuestros días. De aquí llama mucho la atención un baúl con un sistema de cerrajerías bastante complejo que no deja a nadie indiferente. La pega: que no se pueden sacar fotos :/


Por último antes de volver a Úbeda, nos dimos una vuelta en coche por el Mirador del Paseo de Antonio Machado, desde el que se tienen unas vistas impresionantes del entorno que rodea a Baeza. Según se dice, estas vistas inspiraron numerosos versos del poeta, entre ellos posiblemente aquellos que decían " ¡Campo de Baeza, soñaré contigo cuando no te vea! "


Volvimos hacia Úbeda y cuando anocheció llamamos a Pizzería Venecia para que nos trajera al hotel una pizza barbacoa, un bocadillo (gigante) de lomo, tomate y aceite, y dos latas de Nestea, por 17.10€.

Al día siguiente madrugamos un poquito para ir al buen buffet del hotel y partir pronto hacia Jaén, que aunque sólo nos separaban 25 Km del destino era mejor llegar prontito porque había mucho que ver.

Recorrimos pronto el camino y al llegar a Jaen encaramos una laaaaaarga subida cuesta arriba para llegar a su casco antiguo, aunque luego llegó lo más duro: aparcar. Pero conseguimos un buen sitio cerca de la zona de monumentos y empezamos a conocer la ciudad.

Lo primero que vimos fue el Monasterio de Santa Teresa de Jesús (S.XVII), que alberga una comunidad de Carmelitas Descalzas. Está en una calle por la que según avanzas, vas viendo la antigua muralla a la izquierda y el convento a la derecha, es un paseo agradable y más aún con el sol que hacía.


Siguiendo el camino llegamos hasta la Plaza de Santa María, en la que se sitúa la Catedral de la Asunción de Jaén empezada a construir en el siglo XVI sobre el anterior templo gótico que allí se ubicaba. Es la obra cumbre de Andrés de Vandelvira y una de las más importantes del renacimiento español. No se puede apreciar bien en la foto pero es inmensamente grande, no es extraño ver a los turistas (como nosotros) quedarse en la esquina de la plaza embobados ante la primera vista de la Catedral. Además, como curiosidad, tras la última remodelación de la plaza una de sus torres actúa como reloj de sol.


En la misma plaza se encuentra el Ayuntamiento de Jaén, conocido como Palacio Municipal, y el Palacio Epicospal, construido sobre un palacio del siglo XV.


Abandonamos la plaza en dirección a la oficina de turismo, pasando por la puerta de una llamativa relojería que hacía esquina con la Plaza de Santa María.

Tras ir a la oficina de turismo y coger un mapita nos dirigimos hacia la zona más antigua de Jaen. Siguiendo la ruta que nos recomendó la mujer de la oficina de turismo nos encontramos con la iglesia de San Bartolomé, construida en el siglo XV sobre una mezquita. En su interior destaca el retablo de finales del siglo XVI.

 


Seguimos el trayecto hasta el Real Monasterio de Santa Clara, el más antiguo de Jaen (siglo XIII), construido sobre parte de la judería de Jaen. Al estar la primera puerta abierta pudimos entrar a un patio en el que el jaleo que había de la gente saliendo de misa se apaciguaba bastante, como poner en "mute" al entorno.


Como he dicho, estábamos sobre la judería jiennense, y llama la atención cómo han conseguido integrar los restos arqueológicos de la misma con el entorno moderno. Un claro ejemplo es una tranquila plaza, la de Los Huérfanos, en la que se le han dado valor a dichos restos. Cuenta la leyenda, que una niña que vivía en una casa de esa plaza, vio cómo unos ganaderos que pasaron la noche en el sótano de su casa pronunciaron unas palabras durante un extraño ritual con las que se abrió una parte del muro del sótano.
Entraron y salieron con parte de un tesoro. La niña que se aprendió de memoria las palabras que escuchó, se lo dijo a su madre y al día siguiente fueron allí para hacer el mismo ritual con ganas de coger algo del tesoro. Pronunciaron las palabras, la puerta se abrió, vieron un gran tesoro, la niña entró y... la puerta se cerró. Como era la única que sabía las "palabras mágicas"... allí se quedó para siempre.

Tras unas fotos en la plaza pasamos por una gran fuente que derramaba agua por la calle, la conocida como el Pilar del Arrabalejo. Esta fuente fue construida en 1574, surtiéndose de agua del arroyo de la Magdalena.

Nos hicimos allí algunas fotos más y llegamos hasta la plaza en la que se encuentra el Palacio de Villadompardo (siglo XVI), actual Museo de Artes y Costumbres Populares y de Arte Naïf, aunque lo cogimos  cerrado y medio en obras. Seguimos el camino hasta otra obra, la de la iglesia de Santo Domingo,  así que no pudimos ver más que fachadas en ese tramo.

Las cuestas se iban haciendo pesadas, pero íbamos recorriendo el camino marcado por Turismo como el mejor para conocer Jaen. Pasamos por delante del Convento de Santa Úrsula (siglo XVI), hasta llegar al Hospital de San Juan de Dios, con una portada bastante imponente. Este Hospital dio servicio desde su construcción en el siglo XV hasta 1973, cuando fue abandonado a su suerte y deterioro. A finales de los 90 fue reformado y desde entonces es sede de varios servicios de la diputación provincial.


Llegamos a una zona más amplia, la Plaza de la Magdalena, punto en el que se sitúa el Raudal de la Magdalena y que fue en época romana el lugar desde el que empezó a crecer la ciudad. Este nacimiento de agua abastecía hogares, comercios, palacios, fuentes, huertas, etc, siendo la principal fuente de agua potable de la ciudad hasta el siglo XIX. Es en este manantial en el que nace la Leyenda del Lagarto de la Magdalena, que contaré a continuación, pero antes unas fotos del Raudal y de la iglesia de Santa María Magdalena (siglo XV) construida sobre una antigua mezquita del siglo IX de la que se conserva el patio de abluciones (en la foto inferior) y el alminar.


En la misma plaza vimos la fuente dedicada al Lagarto de la Magdalena y a su leyenda, que dice que vivía por el siglo XVII en el manantial de La Magdalena y según contaban, se comía a quien iba allí a por agua o a las ovejas que se acercaban. Eso era un problema hasta que un condenado a muerte se ofreció a matarlo a cambio de que le perdonaran la pena. Pidió para hacerlo un caballo, un saco de panes calientes y  un saco de pólvora. Dice la leyenda que el condenado le fue tirando panes y el lagarto se los fue comiendo, hasta que le lanzó el saco con pólvora, se lo comió y... ¡BOOM! De ahí el dicho "Así revientes como el lagarto de Jaén". Como se puede ver en la fotografía de la derecha, la figura del lagarto está muy arraigada en la cultura popular de Jaén, tanto que hasta se venden números para puertas con su figura ;)


Volvimos a las estrechas calles para pasar por delante del Real Convento de Santo Domingo, construido en 1382 sobre un antiguo palacio árabe. En el siglo XVI albergó la Universidad de Santa Catalina Mártir hasta 1847 que se convirtió en Hospicio. En la actualidad alberga en su interior las instalaciones del Archivo Histórico Provincial.


Un poco más de tiempo andando nos lleva hasta la Iglesia de San Juan y la Torre del Concejo. Esta iglesia, construida sobre una mezquita, ha sufrido numerosos cambios desde el siglo XV hasta el XX . Conserva en su interior una gran muestra de imaginería que recomiendan visitar, aunque nosotros llegamos cuando estaba cerrado y no pudimos. A su vera, se levanta la Torre del Concejo, reloj oficial de la ciudad que marca las horas con una campana del siglo XVI.

Aunque el hambre iba apretando, callejeamos un poco hasta llegar a la famosa Plaza de los Caños, corazón de la ciudad antigua, en la que se encuentra un gran pilar del siglo XVI que se alimentaba del raudal de la Magdalena.

Por último antes de comer nos acercamos a visitar el Arco de San Lorenzo, único vestigio que queda en pie de la iglesia de San Lorenzo (Siglo XIII) que se derrumbó en 1825 dejando sólo el Arco. Su imponente torre tiene origen en una idea para salvar el desnivel y poder construir la capilla a la misma altura que el resto del templo.

Antes de dirigirnos al Castillo, paramos para almorzar en un bar llamado "La Peña Flamenca de Jaén", en el que por dos cervezas, dos refrescos, una tapa de ensalada, otra de paella, otra de jamón, media ración de croquetas caseras y media de berenjenas con miel de caña (enorme y riquísima), nos cobraron solamente 16´30€. Un lugar muy recomendado, tanto por lo bueno que estaba todo como por el precio.


Llenitos de comida, subimos hasta los 820 metros de altura sobre la Sierra de Jabalcuz, donde se sitúa el Castillo de Santa Catalina, desde el que se puede divisar toda la ciudad de Jaén, los olivares y las montañas que lo rodean.

Aunque aún se aprecian algunos restos íberos, la fortaleza empezó a construirse en la época musulmana (siglo VIII). Tras la reconquista de la ciudad por Fernando III en 1246 empezó a construir el Alcázar Nuevo, que sería acabado entre Alfonso X y Fernando IV. Más tarde, ya en el siglo XIX, los franceses al irse de la ciudad lo destrozaron para que no pudiese ser utilizado de nuevo, y aunque luego en 1931 fue declarado por decreto Monumento Histórico Artístico, en 1965 se cargaron irreparablemente el Alcázar Viejo para construir encima el Parador Nacional (¿Cómo se podían permitir estas cosas?).


A la izquierda del castillo visto desde Jaén, se aprecia la Cruz del Castillo, instalada allí cuando Fernando III arrebató la ciudad al rey Alhamar. La actual cruz de 1951 es de piedra, aunque a lo largo de los años han sido varias las que ahí estuvieron y fueron derribadas por el viento de Jaén. Desde ese lugar, antes de partir de vuelta hacia Sevilla, tomamos una fotografía de Jaén que como se puede ver es...¡¡impresionante!!!

Y aquí acabó el viaje por tierras jiennenses, tres días de turismo intenso en los que quien haya llegado a leer hasta este punto, se habrá dado cuenta que estuvieron bien aprovechados.

En breve publicaré un nuevo viaje que tengo que subir al blog, en esta ocasión entre la Sierra de Cádiz y la de Málaga, pero no desvelaré nada aún. Sólo que fue un viaje también de turismo intenso en el que junto a mi compañera de viaje (y de vida) pude descubrir unos lugares espectaculares en los que nunca imaginé que fuera a estar. ¡Gracias por llevarme a descubrirlos! ;)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Una auténtica maravilla de pueblos y muy buena reseña.

Y una ayudita para la próxima vez que te encuentres con una: Las plazas de la Cruz Verde (como la de Baeza) son el indicativo del lugar donde se encontraba el Tribunal de la Inquisición de la población, pues esta cruz era el símbolo de la misma. Espero haberte ayudado ;)

100Planes1Finde.com dijo...

Pues no tenía ni idea, pero muchas gracias por la aclaración, lo comentaré si me vuelvo a encontrar otra ;)

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