26 dic. 2011

.: Finde 006: Holanda (2ª Parte: Arnhem - Amsterdam) :.

Este segundo viaje consecutivo a Holanda comenzó en el Aeropuerto de Sevilla. Un mes antes había comprado un vuelo de ida y vuelta con Ryanair hacia Eindhoven por 42€, que para ser durante el puente de la Constitución estaba bastante bien. El avión salía a las 6:55 y como acostumbra Ryanair había que bajar a pie de pista con el frescor de la madrugada para embarcar.

El avión salió a su hora y aterrizo a las 9:50, diez minutos después de la hora prevista. Al igual que al embarcar, el desembarque era a pie de pista, solo que con 10 grados menos. Entré rapidito en el Aeropuerto de Eindhoven para evitar la congelación y descubrí que como ya me pasó en el Aeropuerto de la Costa Azul, había wifi gratis.

A la salida del aeropuerto cogí un bus por 3€ que me llevaba hasta la estación central de tren de Eindhoven. El trayecto duró 20 minutos aproximadamente y lo único que destacaría es que el autobús pasa por delante del Estadio Philips, donde juega el equipo de la ciudad, el PSV Eindhoven.

Al llegar a la estación de tren me hice con un billete para Arnhem por 15.30€. La única pega es que tenía que cambiar dos veces de tren y como estaba todo en holandés temía perderme un poquillo. Mientras esperaba me tomé en un sitio de bebida rápida un zumo de strawberry, banana y algo más por 2,90€. Aunque era poca cantidad para ese precio, he de reconocer que estaba bastante bueno.

Tras el zumo salí a la calle a dar una vuelta pero hacía bastante frío y estaba empezando a llover. Por si empeoraba volví cerca de la estación y di por el camino con una escultura de Claes Oldenburg, escultor sueco pionero en el Pop Art, conocido por sus obras de piezas cotidianas a gran escala. 


Ahí apretaron el frío y la lluvia dejándome pocas opciones de seguir con el paseo, así que me quedé dentro de la estación leyendo un libro mientras esperaba, aunque al poco de empezar a leer el hambre llamó a la puerta de mi estómago y fui a comprarme un sandwich de algo que parecía pollo y tomate (como no sé holandés me tuve que guiar por la apariencia y los dibujos de la etiqueta) que me salió por 3€. La verdad es que para el tamaño era caro, pero estaba bueno. 

Entre una cosa y otra llegó la hora del primero de los tres trenes que iba a coger en casi 2 horas para llegar a la estación de Arnhem Presikhaaf, en la que debía bajarme y luego andar 20 minutos hasta Honigkamp 2, donde iba a alojarme con mi hermana que está de erasmus. La sorpresa fue que mi hermana ya había salido de clase y me estaba esperando, así que volvimos los dos en su bicicleta. Yo pedaleaba mientras ella iba sentada en el transportín llevando mi maleta a modo de remolque. Esta visión en España hubiera resultado extraña y digna de foto pero allí es algo de lo más normal.

El primer día en Arnhem fue tranquilo, deshaciendo maletas, dando un paseo para hacer algunas compras, saludando a la gente que conocí en el anterior viaje y algunas cosillas más.

El segundo día por Arnhem también fue tranquilo hasta las 18:30 (que ya era bastante de noche) que acudimos a una cena de despedida de los erasmus en la que yo estuve acoplado como si fuera uno más de la tropa. La cena fue en el bar que había en la Arnhem Business School de la HAN University of Applied Sciences, que más que un bar de universidad parecía un pub irlandés. Estaba decorado de la misma forma que suelen estarlo ese tipo de locales, no parecía que allí te fueran a poner por la mañana una tostadita con jamón serrano, seguramente estaba más enfocado a la cervecita de después de clase (o de antes en algunos casos jeje). El asunto es que la universidad invitaba a los erasmus a una cena de buffet libre, 1 librito anuario y dos bebidas, a cambio de 5€ que costaba la entrada. Y yo, en mi papel de erasmus, por los 5€ tuve todo menos el librito.

Tras la cena fuimos hacia el centro en bicicleta, cosa típica allí aunque estuvieramos a 0º, y además montados de dos en dos en las bicis. Llegamos y entramos en un bar llamado The Cavern que estaba en un sótano con una estética bastante especial, una mezcla entre pub irlandés y refugio nuclear. Las fotos que saqué no salieron bien así que he buscado por internet y he dado en Facebook con una que sale bien. Se puede ver pinchando AQUÍ

The Cavern no es un bar muy grande aunque como tampoco estaba muy lleno ese día no se notó apenas. La cerveza (para mi gusto aguada) salía ese miércoles por 2€ en un vaso normal tirando a chico para ese precio y la música estaba aceptable, motivaba al personal. 

El día siguiente fue también un día tranquilo en Arnhem, sin mucho que hacer y esperando la noche en la que había una de las conocidas ISA Party (con cerveza a 1€ para los erasmus, siempre el 2º jueves del mes) en la Discoteca Plaza

Para llegar hasta la discoteca cogimos un taxi, que allí aunque van por taxímetro hay algunos que "funcionan" negociando. Previamente los erasmus habían pactado con uno el trayecto por 10€ cuando a taxímetro suele costar 15€ (gracias a ese pacto el taxista, del que tenían el teléfono, hizo cuatro trayectos de ida y vuelta a 10€. Todo el mundo salía ganando). Lo que me pareció curioso de los taxis de Arnhem es que el taxímetro lo tenían en el espejo, en vez de arriba o abajo de la radio como en España.

Llegamos a la discoteca y vi que era grandecita, con una barra enorme llena de personal para atender a la gran cantidad de gente que allí había. Aquí di de nuevo con algo curioso, y es que si no dejas el abrigo en el guardarropa no te sirven nada. Es obligatorio subir a la planta de arriba y pagar 2´40€ por dejarlo allí (aunque aquel día era 1´20€). La cerveza en las ISA Party suele estar a 1€, pero ese día nadie sabe por qué estaba a 2€ (y también aguada). El ambiente era bueno, mayormente estudiantes erasmus, y música de lo más comercial, que era lo que allí se demandaba. El local cerraba sus puertas a las 4, por lo que no daba mucho juego para ir de sitio en sitio a lo largo de la noche. A la salida intentamos ir a otro pero nos encontramos con que tenía el mismo horario, así que taxi compartido a 10€ para volver a la residencia.

Tras el día de la ISA Party hubo un tranquilo viernes que pasó sin pena ni gloria para situarnos en el sábado, día en el que íbamos a visitar Amsterdam. Nos desplazamos a la estación de Arnhem Presikhaaf para coger gratis (la máquina no funcionaba) un tren que nos llevaría en 5 minutos a la estación central, en la que compramos por 58´80€ dos billetes de ida y vuelta para Amsterdam, 29´40€ por persona. Semanas antes había una oferta que salía por 50€ para dos personas, pero cuando lo compramos ya había terminado y nos tuvimos que conformar con los 58´80€.

Llegamos a Amsterdam y salimos de la estación central de tren que era enorme y bastante imponente, construida a finales del siglo XIX tiene un flujo diario de 250.000 pasajeros, estando comunicada con el metro y varias líneas de tranvía a su salida.


Para no dar muchas vueltas sin sentido por Amsterdam reservamos un tour gratuito* a pie de 2 horas y media de duración (¡¡y en español!!) en la web de Sandemans New Europe Tours, que ya nos habían recomendado previamente que lo hiciéramos porque estaba bastante bien. Llegamos un poco perdidos sin saber donde estaba el punto de encuentro del tour, que resultó estar justo a la salida de la estación en la Oficina de turismo.


Como lo teníamos reservado para la 13:00 y todavía eran las 12:00 nos dimos una vuelta por las calles cercanas viendo un poco cómo era todo aquello y el ritmo que llevaba la ciudad. Calles llenas de gentes de diversa procedencia, raza, color, idioma, religión, etc. Una ciudad moderna y multicultural en la que según nos explicaría más tarde Diego, nuestro guía, todo el mundo era bien recibido como Amsterdamer.


  

En nuestro primer paseo independiente vimos algunas tiendas, nos comimos unos pasteles bastante ricos por 3€ cada uno (tenían justo arriba un cartel que ponía 1€, es lo que tiene no conocer el idioma jeje), y empezamos a ver cosas que nos iban llamando la atención como la siguiente casa inclinada, que más tarde cuando volvimos a pasar por allí con el tour nos explicó el guía que la razón era que al estar la ciudad construida sobre un terreno pantanoso algunos edificios estaban empezando a torcerse.


Volvimos al punto de encuentro y allí nos encontramos con un grupo de unas 30 personas que iban a hacer el tour en español y otros tantos que lo harían en inglés. Andamos un escaso kilómetro pasando por una especie de "El Corte Inglés" a la holandesa llamado "De Bijenkorf" para llegar finalmente al verdadero punto de salida del tour situado en la Plaza Dam en la que se encontraba el museo de cera Madame Tussaud.


Esta enorme plaza está presidida en el centro por el Monumento Nacional, realizado por Jacobus Johannes Pieter en 1956 como homenaje a los caídos en la 2ª Guerra Mundial. En el lado oeste de la plaza se sitúa el Palacio Real de Amsterdam (Koninklijk Palace en neerlandés), construido en el siglo XVII.



Junto al Palacio se encuentra la Iglesia Nueva (Nieuwe Kerk) construida inicialmente en el siglo XV y reformada tras un gran incendio en el siglo XVII. En la actualidad no se usa como iglesia ya que por motivos económicos fue transferida su titularidad a una organización cultural llamada Nacional Stichting de Nieuwe Kerk.


La historia de las iglesias católicas en Amsterdam es algo curioso ya que en un principio la religión católica estaba prohibida en la ciudad. Aun así los católicos se reunían en iglesias clandestinas para rendir culto, cosa que sabía todo el mundo pero nadie se metía, ya que como dice el refrán "el dinero compra voluntades" y nadie iba a ir en contra de la gente adinerada. Un ejemplo de iglesia clandestina es el Amstelkring, un edificio del siglo XVII (actualmente un museo), que albergó en su buhardilla a la iglesia clandestina de Ons´ Lieve Heer op Solder (Nuestro Señor en la Buhardilla). Esta iglesia clandestina fue sustituida en el siglo XIX por la Sint Nicolaaskerk (o iglesia de San Nicolás), que con sus dos grandes torres se convirtió en símbolo de la tolerancia conseguida por la religión católica en la ciudad. Esta iglesia se encuentra muy cerca de la estación central de tren, nada más salir es casi lo primero que se ve.

Iglesia de San Nicolás (Sint Nicolaaskerk)

Antes de estas iglesias se construyó otra, la Oude Kerk (o Iglesia Vieja, muy originales con los nombres en Amsterdam). Esta iglesia fue construida en el siglo XIII siendo una basílica romana que se amplió y reconstruyó hasta adoptar la forma que mantiene con su gran torre desde el siglo XVI. En la actualidad funciona como sala de conciertos, eventos culturales, etc. Como anécdota de este lugar nos contó el guía que antiguamente los marineros llegaban a Amsterdam con ganas de sexo, drogas y rock&roll, por lo que iban directamente al  Barrio Rojo para aliviar las penas de tantos meses en alta mar. Al ser una época tan religiosa, luego había que pasar por esta iglesia que estaba también en el Barrio Rojo para confesarse, dar la voluntad, y conseguir la absolución de los pecados. Esto dio lugar a que ya se estableciera una tarifa prepago por los pecados, de modo que ibas, "comprabas" tu absolución y luego pecabas tranquilamente. Si pecabas de menos pues ya te quedaba crédito para la próxima vez. Cosas de la vida.

Iglesia Vieja (Oude Kerk)
Seguimos caminando por el Barrio Rojo con la petición por parte del guía de que no hiciéramos fotos, ya que alguien que estuviera fumando o alguna prostituta se podría molestar (aunque como en google hay de todo, pinchando AQUÍ se puede ver un poco). Lo llamativo era donde estas señoras hacían su trabajo, unos pequeños escaparates en los que ellas estaban en lencería exhibiendo lo que ofrecían al público. El guía nos explicó que ese espacio podía costar unos 200-300€ al día, y que las prostitutas cobraban unos 50€ por servicio (vamos, que si estaban allí es porque les salía rentable...). 

El paseo seguía por las calles de Amsterdam construidas sobre terreno inestable que habían ido dragando y canalizando. En las siguientes fotos se pueden ver varios de estos canales:




Llegamos al Jodenbuurt o Barrio Judío al que en el siglo XVII llegaron buscando refugio miles de judíos que habían sido expulsados de España y Portugal. Tras la Guerra de los 80 años contra España (que duró 80 años. Sí, muy originales), los Países Bajos lograron su independencia y miles de judíos acudieron a ellos atraídos por su mentalidad abierta hacia las distintas religiones. A este siglo se le considera el Siglo de Oro de Amsterdam, ya que llegó a ser una de las ciudades más ricas del mundo. La ciudad creció en tamaño y en habitantes pero las guerras posteriores fueron mermando la población y alejando las riquezas. Todo culminó con la 2ª Guerra Mundial, en la que los nazis invadieron Holanda y mataron o detuvieron tanto a los judíos que encontraron como a quienes les ayudaron. El resto de la población según nos contaba el guía pasó mucha hambre y ante la escasez de comida se comieron todo lo que pudieron encontrar por las calles. Las casas del barrio judío al estar deshabitadas fueron saqueadas y desmontadas para quemar las maderas y poder conseguir así algo de calor ante la dureza de los inviernos.

El barrio judío
El tour nos llevó hasta un edificio llamado Oost-Indisch Huis (antiguamente el edificio de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales) perteneciente en la actualidad a la Universidad de Amsterdam. Antiguamente en este edificio es donde se aliaban los comerciantes para realizar viajes a las indias, de modo que sumaban fuerzas ante posibles pérdidas o ataques piratas.


Llegó la hora del almuerzo en la que nos cruzamos con un gran centro comercial bastante llamativo que por la noche se podía ver bastante iluminado y navideño. Pongo un par de fotos, una de día y una de noche:


Tras el almuerzo visitamos el barrio Jordaan cuyo nombre viene de "jardín". Este barrio lo componen pequeñas y silenciosas calles antiguas en las que se conservan reunidas algunas placas de oficios que se situaban en la puerta de quienes los desarrollaban. Como se puede ver acercando bien los ojos al ordenador algunas tenían cientos de años. 


En una de las plazas interiores del barrio pudimos ver también una pequeña muestra de armaduras que asomaba desde uno de los muros. Allí reinaba un gran silencio que solo se rompía por el sonido de los pasos y la voz del guía. Entre calle y calle había zonas residenciales con jardines privados que permanecían abiertos la mayor parte del día para el paso de turistas como nosotros, lugar conocido como el Convento Begijnhof. Ahí se encuentra la que probablemente sea la casa de madera más antigua de Holanda, además de ser éste el único lugar católico que continuó en la ciudad tras las reformas protestantes del siglo XVI.



Salimos de la zona del convento y fuimos hacia las dos únicas casas okupas que quedan en Amsterdam. Nos contaron que ante la falta de casas y el rápido crecimiento de la población el ayuntamiento sacó una ley hace muchos años por la que cualquier casa de Amsterdam que estuviera vacía podía ser ocupada. En principio no hubo muchos problemas, pero basándose en la ley, fue ocupado el Palacio Real que llevaba bastantes años sin inquilinos. Esto propició una modificación de la ley como era de esperar desembocando en que en la actualidad solo queden ocupadas las dos casas siguientes:



Poco tiempo después llegamos al puente más alto sobre el nivel del mar (escasos metros) que había en Amsterdam, en el que el guía se detuvo para contarnos varias cosas. Empezó por la estatua de Multatuli (en latín "mucho he tolerado" o "mucho he sufrido"), seudónimo que utilizó Eduard Douwes Dekker para publicar las injusticias y escándalos que vio cuando fue funcionario en las Indias Orientales Holandesas (actual Indonesia). Aunque la sociedad holandesa no aceptó el libro, fue un éxito en toda Europa.

Como se puede ver en la foto de la estatua, en su base aparece el seudónimo de Multatuli, que por lo que se ve es una atracción para los turistas finlandeses. ¿Y por qué? pues porque en finlandés ese nombre tiene un significado bien distinto... quiere decir "Eyaculé".


Si miramos hacia otro lado podemos ver una de los edificios históricos de Amsterdam, la que podría ser la casa más estrecha del mundo. Esta casa tiene poco más de un metro de fachada aunque luego en su interior se ensancha hasta algo más de 2 metros. El origen está en que en su día los impuestos se pagaban por metros de fachada, así que una persona avispada se tomó la ley al pie de la letra haciendo lo mínimo para poder entrar y salir. Otra curiosidad que se puede ver también en esta foto es que todos los edificios tienen en su parte alta un saliente en el que hay una polea. Su origen está en que las mudanzas se hacen por las ventanas, y los muebles se suben a base de polea. Al ser una ciudad en la que hace mucho viento lo que se estuviera subiendo iría golpeando la fachada sin parar y para evitar esto, las casas se construyen un poco inclinadas hacia delante. En la foto apenas se nota pero en persona se ve que están bastante inclinadas.


Iba llegando la hora de la despedida y mientras seguíamos pasando canales dimos con unos asientos miradores bastante curiosos:


Por último fuimos a la puerta de la Casa de Anna Frank, en la que escribió mientras se escondía de los nazis su famoso diario. Allí nos contó el guía la historia de la pequeña Anna y más detalles de cómo se vivió la 2ª Guerra Mundial en Amsterdam. En un principio Holanda quiso ser neutral como en la 1ª Guerra Mundial pero no lo consiguió. Los nazis en vista de que no les iban a entregar a los judíos decidieron entrar a por ellos arrasando con quien se pusiera en su camino. Tras una primera jornada de capturas la sociedad de Amsterdam muy indignada con lo ocurrido se negó a colaborar y ofreció ayuda a quienes lo necesitaban. Eso hizo que los nazis tomaran medidas muy drásticas que acabaron atemorizando a la ciudadanía que no pudo más que resignarse a su destino y pelear en forma de resistencia de guerrillas esperando a que los aliados vinieran en su ayuda. Un triste capítulo de la historia que esperemos que nunca se repita.

Casa de Anna Frank
Como guinda al tour el guía nos contó el famoso Milagro de Amsterdam. Cuenta la historia que el 15 de marzo de 1345, en una casa de Amsterdam, un enfermo recibió la comunión y vomitó. Ese vómito fue arrojado al fuego y la hostia quedo flotando en las llamas sin quemarse. Ante tal milagro fue llevada a la Oude Kerk (iglesia Vieja), y milagrosamente, apareció de nuevo en la casa de este enfermo. Esto hizo que la hostia se convirtiera en reliquia y que miles de peregrinos viajaran a la ciudad a venerarla. En la actualidad aún se conmemora este hecho mediante la Procesión del Silencio que tiene lugar alrededor de donde se produjo el milagro.

Con la historia del Milagro de Amsterdam finalizó el tour que si os fijáis al principio del post puse que era gratuito con un asterisco. Realmente lo era, pero al final el guía comenta que su sueldo es la voluntad de quienes hayan asistido. Al acabar lo normal que daba la gente solía estar entre 3-5€, un buen precio para un tour tan completo.

Empezamos a andar de vuelta hacia la estación central pasando por los mismos lugares que a la ida, con la diferencia de que esta vez nos encontramos una ciudad llena de luces que merecía la pena ver.





Mi valoración de la visita a Amsterdam es que me gustaría volver. Lo que vi me encantó pero me quedó mucho por ver como, por ejemplo, el museo de Anna Frank, el museo de cera, las famosas letras de "I Amsterdam", los Coffee, las tiendas, varios museos, etc. A ver si cuadra para una próxima vez.

Volvimos a Arnhem y ese mismo día era el Real Madrid-Barcelona. Fuimos a verlo a The Cavern porque habían puesto una pantalla grande y la cerveza a 2´40€. Al entrar en el local pudimos ver que había varios holandeses con sus camisetas del Barça y el Madrid (en igualdad de número) que iban congeniando poco a poco con los españoles que también las llevaban. En el partido hubo 4 goles y cada vez que hubo uno el dueño invitó a los presentes de cada equipo a un chupito de algo negro que sabía a anís. A mi como me daba igual quien ganara, estuve en los dos bandos para esa celebración jejeje. Tras el fútbol nos fuimos a la discoteca Plaza, la de la ISA Party, solo que esta vez el guardarropa costaba 2´40€ y la cerveza 2´20€.

El resto de días fueron tranquilos en Arnhem, alguna comprita por allí y poco más hasta que llegó el martes por la mañana que tenía el tren de vuelta hacia Eindhoven (14´80€) a las 6:13 de la mañana. Fue una palicilla eso de levantarse a las 5:30 y hacer el camino con viento, lluvia y mucho frío, pero bueno, una vez en el tren me dio tiempo a secarme y a descansar un poco. Luego en la estación central de Eindhoven cogí el autobús de 3€ que me llevaba al aeropuerto y mientras que salía el avión estuve entretenido navegando por internet con el wifi gratis que tenía el aeropuerto.

Como he dicho anteriormente, Amsterdam es una ciudad que merece la pena visitar. Es un lugar muy particular en el que han tenido y tienen lugar multitud de historias. Buenas y malas. Importantes y menos importantes. El caso es que las hay y para cualquier visitante no deja de ser muy interesante saber que existen.

A modo de despedida solo me queda dar las gracias a mi hermana por ser mi guía en esas tierras tan frías y a toda la gente con la que compartí buenos momentos en Arnhem, me lo pasé bastante bien y me sentí como un erasmus más. No voy a nombrar a nadie porque ya sabéis que estoy mayor y a la memoria le pasa lo que le pasa, no vaya a ser que se me olvide alguien y me riñáis luego jejeje Así que ya sabéis, si sois buen@s y visitáis el blog leeréis lo que os voy a decir a continuación:  Gracias por esos momentos chic@s! ;)

Espero que os haya gustado mi visión de Holanda en estos dos capítulos, un saludo!

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