7 dic. 2012

.: Finde 010: Mérida - Plasencia :.

El décimo plan del blog ha sido un fin de semana "express" en la Comunidad Autónoma de Extremadura, dedicando el sábado a Mérida y el domingo a Plasencia. En esta ocasión fuimos dos personas en coche recorriendo en torno a 750km entre los dos días.

Este destino lo tenía en mente desde hace unos años que me leí el libro "El alma de la ciudad", de Jesús Sánchez Adalid. Describía Plasencia de una forma que me hizo sentir ganas de conocerla. Estas ganas se han traducido en un viaje improvisado de dos días de duración que como podréis ver fue muy productivo.

Comenzamos nuestro viaje el sábado alrededor de las 7:30 de la mañana, dirigiéndonos hacia Extremadura desde Sevilla por la Autovía de la Plata. La idea inicial era recorrer el primer día 340 km hasta Plasencia y el segundo bajar hasta Mérida para luego continuar hasta Sevilla. Pero tuvimos que cambiar el plan sobre la marcha, ya que en Plasencia estaba lloviendo con fuerza y en Mérida el cielo estaba un poco más despejado.
Tras 190 km llegamos a Mérida. Serían las 9:30 cuando aparcamos cerca del recinto en el que se encuentran el Anfiteatro y el Teatro Romano, una zona residencial con bastante aparcamiento libre. Como abrían a las 10:00 y aún teníamos tiempo, nos fuimos a desayunar al  "Café-Bar Bocados". Allí por una tostada entera de jamón york y tomate (enorme y bien cargada de jamón york) acompañada de un zumo de naranja, y una manzanilla con media tostada de tomate y aceite, pagamos 6,60€. Muy recomendado el sitio, y además está junto a la puerta del recinto.


Empezamos la visita a Mérida sacando una entrada que nos daba derecho a visitar el Teatro, el Anfiteatro, la Alcazaba, el Centro de Interpretación y Cripta de la Basílica de Santa Eulalia, la Morería, el Circo Romano, la Casa del Mitreo y el Área Funeraria de los Columbarios. Costaba  12€ la entrada general y la reducida con el carnet joven salía por 6€, un descuento considerable.  Además nos regalaron un librito con bastante información sobre Mérida y sus monumentos.

Comenzamos visitando el Teatro y el Anfiteatro, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad en  1993 por la UNESCO.

Primero nos cruzamos con el Anfiteatro, inaugurado en el año 8 a.C. y destinado a las luchas entre gladiadores, entre fieras o entre hombres y fieras. Su arena tiene unas medidas de 64 metros en su parte más larga y 41 metros en la más ancha. En sus gradas podían acogerse hasta 15.000 espectadores.



Muy cerca del Anfiteatro se situaba el Teatro,construido entre el año 16 y 15 a.C., y remodelado de forma considerable durante el siglo I y II, incorporándole la actual fachada o frente de escena. Su graderío tiene un diámetro de 86 metros con capacidad para 6.000 espectadores. El escenario tiene 63 metros de largo por 7´5 metros de ancho, con una altura de 17´5 metros. El frente está formado por dos cuerpos de columnas de orden corintio con basamentos y cornisas de mármol, adornado con esculturas en los espacios entre columnas y en él se abren tres puertas, una central llamada valva regia y dos laterales llamadas valvae hospitalia. En este teatro no hace falta micrófono para poder hablar, ya que tiene una abertura con la que se puede hablar perfectamente sin necesidad de micrófono.



La decoración está formada por estatuas de Plutón y Proserpina, acompañadas en la puerta central por Livia Drusila, la tercera esposa del emperador César Augusto, divinizada como la diosa Ceres, diosa de la agricultura, las cosechas y la fecundidad. 


A los lados se pueden ver seis estatuas, algunas con togas y otras con corazas, que se han interpretado como retratos imperiales.



Tras la primera visita, cogimos el coche y nos dirigimos hacia la Casa del Mitreo, justo al lado de la plaza de toros, donde hay bastante aparcamiento. Esta visita estaba también incluida en el bono que compramos por lo que entramos directamente. La casa fue construida a finales del siglo I o II, y perteneció a una importante familia de la ciudad. Su nombre lo recibe de los restos de culto a Mitra que se encontraron en las excavaciones próximas en las que ahora se sitúa la plaza de toros. 

Está formada por tres patios de columnas desde los que se accede a las dependencias, adornadas con mosaicos y pinturas murales de gran calidad. Destaca sobre todos el llamado "cosmológico", en el que se representa el Cielo, la Tierra y el Mar (Clic aquí para ampliar información). 




Una cosa que llama la atención son las habitaciones subterráneas, posiblemente pensadas para el verano:


Junto a la Casa del Mitreo se encuentra el Área Funeraria de los Columbarios. En ella se aprecian varias edificaciones en las que se albergaban incinerados y colocados en urnas los restos de dos familias, los Voconios y los Julios. Ambos mausoleos fueron construidos en el siglo I d.C.


En el jardín anexo se pueden contemplar otros edificios funerarios, característicos del siglo IV, que se denominaron popularmente "Bodegones" o "Cueva del latero" por haber servido de vivienda, en las decadas centrales del siglo XX, a una familia de hojalateros.


Otras edificaciones funerarias menores, un jardín funerario y un centro de interpretación al aire libre compuesto por varios expositores como el de la imagen, permiten hacerse una idea de cómo era el mundo funerario en época romana.


Una vez finalizada la visita a la zona funeraria volvimos a coger el coche para ir a la siguiente zona incluida en el bono, el Área Arqueológica de la Morería, compuesta por 12.000 metros cuadrados de extensión. Esta zona ha aportado gran cantidad de datos referentes a la evolución urbanística e histórica de la ciudad, ya que se pueden apreciar elementos de las distintas fases históricas de la ciudad: romana, visigoda, islámica, medieval cristiana, moderna y contemporánea.

En la Morería se pueden ver los restos de un entramado callejero cuyas vías se encuentran flanqueadas por soportales, para uso peatonal, con columnas de granito. Se distinguen en la zona trece viviendas, siendo de especial mención la denominada "Casa de los mármoles". La mayor parte de estas viviendas contaban con locales comerciales (talleres, tiendas o mesones).


Hay que destacar que sobre la excavación, se halla construido sobre micropilotes el edificio de las Nuevas Consejerías, diseñado por Navarro Baldeweg. Este edificio sirve de cubierta a los restos arqueológicos, una solución que integra los elementos patrimoniales antiguos con las construcciones contemporáneas.


Muy cerca se encuentra el Puente Romano, levantado sobre el río Guadiana y considerado el más largo de la antigüedad (755m). Fue construido en el siglo I, durante el mandato de Trajano.

Esta foto es parcial, el puente es aún más grande, para que os hagáis una idea de su tamaño diré que descansa en la actualidad sobre 60 arcos, así que imaginad... 


Uno de los extremos del puente da para la puerta de la Alcazaba, incluida también en el bono. Es la fortificación defensiva más antigua de la Península Ibérica. Fue construida en el año 835 d.C. por orden de Abderramán II para controlar la ciudad, que desde el año 805 se había rebelado continuamente. 



Es la primera alcazaba árabe de la Península Ibérica. Comprende un gran recinto cuadrado de 130 metros de lado con capacidad para albergar un gran número de tropas. En su interior se encuentra un aljibe compuesto de una cisterna de agua filtrada desde el Guadiana a la que se accedía por un doble corredor desde el piso bajo la torre. 


El perímetro de la alcazaba es casi cuadrado, de unos 550 metros. Los muros, de unos 2,70 metros de grueso y 10 metros de altura, están fabricados en su mayoría con sillares reaprovechados de obras romanas y visigodas anteriores en granito, rellenando la estructura con tierra, piedras y argamasa.

Salimos de la fortaleza y nos dirigimos a la plaza en la que se encuentra el Ayuntamiento de Mérida, y muy próximo a él, la Concatedral de Santa María la Mayor de Mérida, construida sobre la antigua catedral datando del siglo XIII algunos restos encontrados en ella.


Antes del almuerzo quisimos apurar más la mañana y nos acercamos a ver el Templo de Diana, de finales del siglo I a.C. sin quedar muy claro entre los historiadores si a quien se rendía culto en él era a la Diosa Diana o al emperador. Está emplazado en lo que fue el Foro Central, y la conservación de su estructura se debe en parte a la inclusión como parte del Palacio de los Corbo en el siglo XVI.


Muy cerca del templo encontramos los restos del Pórtico del Foro, que desde el siglo I d.C. que se construyó daba entrada al Foro Central de Mérida y estaba encabezado por dos medallones con las imágenes de Júpiter y Medusa como se puede ver en las fotos.


Decidimos ir a comer pero de camino al sitio que habíamos elegido nos cruzamos con unas termas romanas junto a un edificio residencial que, como se puede ver, poco quedaba ya de ellas.


Paramos para almorzar en el Restaurante Minerva previa evaluación de los flyers de menús que nos fueron dando durante el día los distintos restaurantes. Allí nos pedimos un par de menús de 8€, aunque los refrescos no entraban en el precio, sólo agua, cerveza y vino. El primer menú llevaba de primero paella (que estaba buena) y de segundo solomillo al pimentón de la Vera. El otro menú llevaba macarrones con carne pero no había ni rastro de la carne. Se lo comenté al camarero, me pidió disculpas y me dijo que pidiera otra cosa que los macarrones no tenían carne aunque lo pusiera en la carta. Pedí revuelto mediterráneo y tras 10 minutos, me trajeron el segundo plato que había pedido: churrasco al pimentón de la Vera. Le pregunté por mi primero y se les había olvidado así que se llevaron el segundo y me trajeron el primero al momento. Luego me trajeron el segundo, un churrasco con bastante grasa, y más tarde nos trajeron los postres: arroz con leche Hacendado y natillas del DIA. Total, 19€. Por lo que se puede leer en Foursquare no he sido el único descontento...

Tras el almuerzo nos dirigimos hacia el Museo Nacional de Arte Romano, que cuesta 3€ la general y 1´50€ la reducida, pero nos encontramos que los sábados y domingos la entrada es gratis al ser  un museo estatal. 

Es un edificio de diseño imponente con un espacio muy bien distribuido. A pesar de estar lleno de gente en ningun momento va a sentir el visitante la sensación de multitud. Da gusto visitar lugares así. Está dividido en 4 zonas: la cripta, la planta baja, la primera y la segunda. En él se pueden ver numerosas esculturas romanas, pequeñas piezas, juguetes, mosaicos, y un largo etcétera de elementos rescatados tras numerosas excavaciones. Un lugar al que sin duda merece la pena ir. Voy a poner una selección de fotos que aunque no tienen mucha calidad (no se podía usar el flash), dan una ligera idea de lo que allí se expone:






Nos dirigimos desde el museo hacia la Basílica de Santa Eulalia para visitar la cripta que se encuentra bajo su suelo. Su construcción original es del siglo IV, sobre el túmulo funerario de Santa Eulalia. Tras la reconquista de Mérida por Alfonso IX, fue reconstruida en el siglo XIII como el templo que es en la actualidad. 


En 1990 se realizaron una serie de excavaciones en el subsuelo de la basílica dejando a la luz numerosos restos romanos y visigodos, permaneciendo abiertos al público en la actualidad (su visita también está incluida en el bono).



Antes de irnos de Mérida intentamos encontrar el Circo Romano pero nos fue imposible. Fuimos siguiendo señalizaciones y mapas pero nada, no dimos con él. Aún así, pudimos ver desde el coche el Acueducto de Los Milagros, cuya función era suministrar agua a la parte oeste de la ciudad. Su construcción se estima que fue durante el siglo I d.C. y tenía una longitud total de 12 km aproximadamente.


Acabó la jornada en Mérida y recorrimos 150 km para llegar sobre las 21:30 de la noche a Plasencia. Allí nos alojamos en el Hostal Real, situado en la avenida de Salamanca. No era un lugar céntrico pero en 2 minutos en coche se llegaba al casco antiguo de la ciudad. Este hostal de dos estrellas nos salió por 48€ a través de Booking.com, incluyendo desayuno y parking privado. 


Todo estaba muy limpio, el personal muy atento, el mobiliario nuevo, muy acogedor y con todo lo necesario para disfrutar de una buena estancia. Sin duda repetiría alojamiento en el Hostal Real. Lo recomiendo.

Salimos a cenar a un bar muy cercano llamado "La Tapería". Allí por tres cervezas con sus tapas  correspondientes (riquísimas) y un par de copas, pagamos 16´40€. Además de bueno, económico.


Por la mañana bajamos a desayunar a la parte del bar (es un hostal con restaurante y bar). Allí nos comimos un par de tostadas de jamón york, tomate y aceite con un zumo de naranja y un ColaCao. Bastante bien el personal que nos atendió y muy bueno el desayuno. Ojalá en Sevilla fuera igual.


Cogimos el coche y nos fuimos hacia el casco antiguo, aparcando cerca de la Puerta de la Berrozana, a través de la que accedimos al interior de la ciudad amurallada.



Al poco de entrar pasamos por la puerta del Convento de las Capuchinas, construido en el siglo XVI. En su interior alberga una selecta colección de pintura e imaginería española del siglo XVII entre la que destaca un niño Jesús llamado "El cubanito".


Más adelante llegamos a la Iglesia de San Martín, de estilo románico construida en el siglo XIII. En su interior se encuentran dos retablos importantes del siglo XVI, uno de piedra llamado "del archivo", y otro plateresco de madera.


En la Plaza Mayor se sitúa el ayuntamiento de Plasencia, que aunque ha sido restaurado en numerosas ocasiones, su origen está en el siglo XVI. En su torre destaca un autómata conocido como "El abuelo mayorga", que actúa cuando suena la campana. En el extremo opuesto al ayuntamiento destaca un edificio de que no he podido averiguar nada, pero quería ponerlo en el blog porque tenía un diseño llamativo. 



El edificio misterioso da paso a una calle en la que se encuentra la Iglesia de San Esteban, construida en el siglo XIII, que en aquel momento estaba abierta y pudimos visitarla. 


De camino a la Catedral pasamos por la puerta del Monasterio de la Encarnación, del siglo XVI, que estuvo a punto de ser Tribunal de la Inquisición a finales del mismo siglo pero finalmente se convirtió en cenobio de las monjas de la Orden de Santo Domingo.


Nuestra última parada antes de la Catedral fue el Centro Cultural Las Claras, antiguo convento del siglo XV ocupado por las clarisas hasta 1836, cuando dieron paso a las ildefonsas. En la actualidad además de centro cultural parece que se puede obtener información turística.


Llegamos por fin a la Catedral de Santa María de Plasencia, que actualmente es el Museo Catedralicio de Plasencia y se conoce como la Catedral Vieja. Se construyó entre los siglos XIII y XIV, mezclando estilos románico y gótico.


Pegada a la Catedral Vieja está la Catedral Nueva de Plasencia, construida entre el siglo XVI y retomada su construcción en el XVIII. Es una catedral incompleta, ya que por motivos económicos nunca se terminó. Como no se permitía sacar fotos del interior no he podido poner ninguna aquí, pero recomiendo entrar y ver el Retablo Mayor. 


Frente a la Catedral se encuentra la Casa del Deán, en la que habitó la famosa familia Paniagua. Esta casa construida en el siglo XVII recibe este nombre debido a que dos de sus habitantes fueron deanes de la cercana Catedral. Destaca en su esquina un gran escudo que coge las dos caras compuesto por rosas y la flor de Lis, representativas de los apellidos de la familia de Don Antonio Paniagua de Loaisa.


Cerca de la Catedral vimos el Complejo Cultural Santa María, construído en el s. XVII por Nuño Pérez de Monroy para dedicarlo a hospital, aunque tras adquirirlo la Diputación de Cáceres fue remodelado y transformado en centro cultural en los años 80.


Seguimos avanzando hasta que llegamos a la parte interior de la Puerta de Trujillo, que une la parte oeste de la ciudad con la Plaza Mayor. Sobre ella se encuentra la capilla de la Virgen de la Salud, obra barroca del siglo XVIII. En la parte externa de la puerta hay un escudo de los Reyes Católicos con una inscripción que habla de la libertad, ya que fue por esta puerta en 1488 por donde entraron las tropas que tomaron la ciudad en nombre de los Reyes Católicos.



El Palacio de los Monroy o Casa de las Dos Torres, es la mansión más antigua de Plasencia. Fue construida en el siglo XIII por el abad de Santander, Pérez de Monroy. Su nombre viene de las torres que originalmente tenía a cada lado, conservándose sólo una en la actualidad. Por cierto, este palacio como se aprecia en el cartel de su ventana, está ahora mismo en venta. Anda que si me tocara el bonoloto... ;P


Muy cerca del anterior palacio, encontramos la Casa del Cardenal Bernardino de CarvajalDestaca  de este edificio justo encima de su puerta la heráldica del cardenal, que pudo legar a ser Papa allá por el siglo XV.


Frente al palacio anteriormente nombrado se sitúala Iglesia de San Nicolás, en la que pudimos entrar al ser la hora de misa. La cara norte de este templo del siglo XIII era donde se resolvían en la antigüedad los pleitos y juicios entre judíos, árabes y cristianos.



Muy cerca del Parador de Plasencia se encuentra el Palacio del Marquesado de Mirabel, empezado a construir en el siglo XV sobre el barrio judío, previamente expropiado. Este edificio fortificado perteneció a don Álvaro de Zúñiga, marido de Leonor de Pimentel, siéndole otorgada la jurisdicción de Plasencia y sus tierras a él y a su familia hasta 1488.


Como si de un mismo edificio se tratase, pegado al palacio encontramos y visitamos por 1€ cada uno el Museo de Semana Santa en la Iglesia del Convento de San Vicente Ferrer. Este convento fue fundado en el siglo XV por los condes de Plasencia (nombrados en la foto anterior), y en la actualidad a pesar de ser usado como museo, se ve un poco deteriorado por la zona del techo.


También como parte del Convento de San Vicente Ferrer se encuentra el Parador Nacional de Plasencia. De estilo gótico en algunas partes interiores y exteriores, este convento fue fundado también en el siglo XV por los Zúñiga.



Almorzamos en el "Restaurante La Catedral", situado en la avenida Calvo Sotelo, extramuros a la altura de la Catedral de Plasencia. Es un sitio muy elegante que pierde un poco el caché debido a los casi 10 niños pequeños que corrían, gritaban y se revolcaban por el suelo mientras sus padres bebían vino tranquilamente en la barra. De nada sirve vestir a los niños como si fueran nobles del siglo XVII si después no se les da una educación a la altura del siglo XXI. Una pena que hubiera tanto jaleo en un entorno tan cuidado.


Allí nos tomamos dos copas de vino con sus respectivas tapas, ambas participantes en la "Feria de la tapa de Plasencia". Pedimos también un plato de risotto de berberechos y un quesito fundido, la famosa torta del Casar típica de la zona. Y para terminar, una tosta de ternera con queso brie. Todo por 22,75€.

Como postre o minimerienda nos paramos en la "Pastelería Virgen del Puerto" para tomarnos un suflé de limón y una tartita de manzana. Muy ricas las dos cosas por un precio de 3,55€.

Seguimos paseando por las calles del casco antiguo de Plasencia y llegamos a la iglesia de Santa Ana, actual Auditorio Santa Ana. Fue construida en el siglo XVI pero tras la desamortización de Mendizabal fue desacralizada.


En la misma plaza del audiotorio se encuentra el Colegio de la Compañía de Jesús, actual sede de la UNED y la Escuela Oficial de Idiomas. Este colegio fue construido por los jesuitas en el año 1555, aunque tras expulsarlos, se utilizó como hospicio, casa de salud mental, auditorio, etc.


Callejeando un poco dimos con la Iglesia del Salvador, de estilo románico con algunos detalles góticos. Fue construida en el siglo XIII y restaurada en el XVIII tras un hundimiento en su nave.


Siguiendo la ruta del mapita que nos dieron en el hostal pasamos por la puerta del Convento de San Ildefonso, construido a principios del siglo XV, y protegido desde casi la mitad del mismo siglo por el coronel Cristobal Villalba y su mujer, quienes lo tomaron como mausoleo. Según he leído por internet, desde el siglo siguiente, el mausoleo lo preside una estatua orante del coronel. 


Nuestro paseo por la ciudad de Plasencia iba acabando, y mientras nos dirigíamos al coche pasamos por la conocida como Casa de las Infantas (casa solariega del siglo XVI), y por la Casa de los Almaraz, construida en la misma época.


Por último cogimos el coche para recorrer 5 km hacia la dehesa de Valcorchero, en la que se encuentra el Santuario de Nuestra Señora del Puerto. Aunque empezó a edificarse en el siglo XV, su aspecto actual data del siglo XVIII. En este templo reside la Virgen del Puerto, nombrada patrona de Plasencia por el Papa Pío X, a la que se le rinden honores mediante una romería multitudinaria el domingo siguiente a la Pascua. 


Como se puede ver en la siguiente imagen, desde el santuario hay una vista espectacular de la ciudad, y aunque el día se ve despejado iba empezando a hacer frío y a intuirse que la noche se acercaba. Aún nos quedaban muchos kilómetros por delante desde Plasencia hasta Sevilla, por lo que ese fue nuestro punto de retorno.


Fue un viaje muy cultural del que, como habéis podido leer, no dejamos ni un segundo sin aprovechar. Probablemente ha sido el último de este 2012 pero seguro que 2013 trae más. Hay muchos ya pensados y casi planificados, y es que con tan buena compañera de viaje... es un placer conocer nuevos lugares  ;)

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