17 mar. 2018

Escapadas: un día en León

El año 2017 lo cerramos con un viaje de varios días por varias ciudades de Castilla y León, llegando desde Sevilla a Valladolid en avión, pasando un día y una noche en la ciudad y cogiendo un tren al día siguiente hacia León. Por cierto, una gozada este trayecto en tren, un viaje no muy largo y muy cómodo.

Llegamos a la estación de trenes de León a media mañana, con ganas de soltar maletas y empezar a conocer sus calles. Nuestro hotel estaba cerca del centro de la ciudad, a 15 minutos andando desde la estación.

Alojamiento en León

Su nombre, Alda Centro León Hostel. Allí nos salió una noche en habitación triple por 39€. Este alojamiento, sin ser malo, tiene muchas buenas intenciones de ser más que un hostel. 

La primera impresión no es mala, pero esa valoración va bajando cuando te pones a fijarte en detalles como la limpieza (por ejemplo, hasta las perchas estaban sucias) o que no haya persiana en el baño y te vean desde el bloque de enfrente hacer todo lo que se hace en un baño. Pero bueno, era solo una noche. 

Pasear por León

Salimos a la calle y dimos un paseo por los alrededores antes de dirigirnos hacia el casco antiguo. Pasamos por el río, por varias plazas, hicimos algunas compras en plan para llevar encima una botella de agua y poco más.

Tras echar un ojo a las murallas fuimos a un bar llamado La Ribera para refrescarnos un poco. Es un bar familiar, de los de toda la vida. Alli tomamos 3 radler con tapa por 5,40€. 

Comenzamos a recorrer la calle Ancha, antigua vía romana que recorre el casco antiguo de norte a sur, en la que hay muchos comercios, con callejuelas que te llevan por un lado al Barrio Húmedo y por otro al Barrio Romántico o Gótico, desembocando finalmente en la plaza de la Catedral.

Aperitivos en el centro de León

Seguimos el recorrido y paramos también en un bar de copas y también de comida llamado la Vermutería Cervantes 10, donde por 7,20€ nos tomamos dos copas de vermut y una de vino blanco con su tapa correspondiente. Esta vermutería tiene un toque moderno pero vintage, con un gran interior y también terraza. A pesar del frío que hacía fue agradable la parada por el sol que daba en la fachada en ese momento, muy recomendable tomarse aquí un vermut antes del almuerzo. 

Vimos que en León se estila tomarse bebida y tapa en distintos sitios así que seguimos en ese plan de picoteo en algunos bares más del centro hasta darnos por almorzados.

Dónde merendar en León

Tras ese almuerzo intermitente mientras paseábamos buscamos un sitio para tomar café. Finalmente paramos en un local llamado Pastelería Cafetería Canela. Este lugar merece un 10. Así de entrada.

El trato super amable, los pasteles buenísimos, los precios buenos (3 cafés con sus pasteles 9,30€) y además mientras disfrutábamos del momento la señora nos invitó a probar el roscón de reyes que acababa de hacer. Si vas a León, este es un lugar para apuntar en la agenda 

Visita guiada por el casco antiguo

Con la panza llena nos fuimos hacia la plaza de la Catedral de León al punto de encuentro para hacer un free tour que habíamos reservado con la empresa Ganda Turismo, concretamente el llamado "Conoce el centro" que se desarrolla por el casco antiguo de la ciudad, dando una visión general de su historia y monumentos. Más tarde también realizaríamos uno por la noche llamado "León de leyenda", en el que se aborda la historia más mágica de la ciudad de León, con curiosidades y leyendas que nos gustó bastante escuchar. Pero comencemos por el principio, por el de "Conoce el Centro".

Catedral de León

La primera parada fue la Catedral de León, construida en el siglo XII y nombrada como monumento de España (el primero en ser nombrado así) en 1844. Está situada en una gran plaza, la plaza de Regla, que permite verla en toda su amplitud. Esta gran catedral gótica, es punto importante del Camino de Santiago, de hecho en la plaza a su alrededor se ven las flechas amarillas pintadas en el suelo que dirigen hacia ella.

Qué ver en el centro de León

Durante este free tour hicimos parada en la puerta de un hospital que hay al lado de la Catedral, que antiguamente fue el Palacio de los Marqueses de Prado, con su fachada trasladada piedra a piedra desde el Valle del Tuéjar.

También cerca de la Catedral pasamos por la puerta del edificio de Correos, un edificio muy sombrío proyectado por Manuel de Cárdenas, arquitecto del edificio de Telefónica de la Gran Vía de Madrid entre otros. Y desde ahí continuamos el tour recibiendo explicaciones sobre León haciendo parada en el Parque del Cid o Parque Romántico, llamado así por la mezcla de ruinas con jardín, algo muy del romanticismo.

Tanto en el parque como por las calles de León hay bastante arte urbano, numerosas estatuas de distintas épocas que dan a la ciudad un toque aún más histórico y monumental si cabe. En este caso compartimos un par de ellas situadas por las distintas plazas.


También pasamos sin darle mucho bombo por la casa en la que nació Guzmán "El Bueno", que está decorada con la antigua portada de una fábrica de hilaturas y tejidos. Solo hace referencia al tema del nacimiento de Guzmán "El Bueno" con una placa colocada por el Ayuntamiento de León en 1994 en la que se conmemora el VII centenario de su gesta. Si vais de turismo por Tarifa no olvidéis visitar el Castillo de Guzmán "El Bueno" y conocer su historia.



Seguimos el paseo y llegamos a la Real Colegiata Basílica de San Isidoro, también conocida coloquialmente como la iglesia de San Isidoro, en la que se guarda una reliquia del Santo traída de Sevilla. Es un templo lleno de curiosidades, de los más importantes de estilo románico en España.

Tras adentrarnos por la conocida como Puerta del Cordero, en su interior nos recreamos un tiempo breve con el espectacular retablo mayor. Fue creado en el siglo XVI y estuvo en Pozuelo de la Orden (Valladolid) hasta que fue trasladado a este templo en 1920.



El gallo veleta de la iglesia de San Isidoro

En su exterior, concretamente en la torre, hay una historia bastante curiosa sobre la figura del gallo que la preside. Por lo visto, hace unos años, se iba a reformar la torre y como el gallo es lo que más arriba estaba y tiene la boca abierta, fue recopilando en su interior todo lo que el viento le había colocado dentro a lo largo de los años. Se sabía que lo colocaron como veleta en la torre en el siglo XI y desde entonces ahí estuvo sin llamar mucho la atención.

Al ir a bajarlo lo primero destacable es que estaba hecho en cobre y recubierto de un oro de altísima calidad que lo había preservado del deterioro de los siglos. Además, tenía dos balazos que se cree que se le hicieron durante la guerra de independencia española. También en su exterior se vieron unas inscripciones en árabe que aún no se han conseguido entender.

Los restos vegetales, de panal de abejas y de arena que tenía en el interior fueron examinados minuciosamente sin encontrar explicación a cómo habían llegado hasta allí, ya que el único sitio donde esos restos se encuentran es en la zona del Golfo Pérsico, quizás de Irán. La explicación más soportada es que fue importado por Al Andalus y que quizás fue un obsequio o fruto de un saqueo durante los enfrentamientos entre musulmanes y cristianos, aunque hay varias hipótesis sobre el origen del gallo veleta. El hecho es que tras los estudios los expertos dataron al gallo entre finales del siglo VI y comienzos del VII. Hay incluso teorías sobre quién fue el creador del gallo de San Isidoro.

En la actualidad el gallo original está a buen recaudo en una vitrina con una atmósfera menos agresiva y en su lugar hay una réplica actual también hecha en bronce y bañada en oro.

Continuamos la ruta y pasamos por la puerta del Café La Lola, que regentan los padres de los integrantes del famoso grupo Café Quijano, siendo este sitio donde empezaron a hacerse conocidos.

Durante la ruta visitamos también el patio del Palacio de los Guzmanes, que fue casa de una familia pudiente de León y que comenzó su construcción en el siglo XVI, aunque no se finalizó hasta 1977 siendo ya propiedad de la Diputación de León.


Muy cerca hay otro palacio conocido como Casa Botines, obra de Gaudí. Un edificio espectacular que obliga a pararse a contemplarlo. Fue concebido para ser casa y tienda de tejidos con su almacén correspondiente, y así fue entre 1893 y 1929. Se construyó en tan solo 10 meses y eso causo receló entre la población que decía que estaba mal hecho y se derrumbaría. Luego fue casa de vecinos hasta 1992 y en la actualidad es un Museo de Gaudí. Por lo que se ve mucha razón no tenían los detractores de Gaudí.

Ruta de leyendas de León

Allí nos despedimos del tour y dimos una vuelta por el Barrio Húmedo, la Plaza Mayor, y las distintas calles del centro, que por ser Navidad estaban rebosantes de vida. Así fuimos haciendo tiempo para la siguiente ruta en la que repasaríamos las distintas leyendas de León. 

Muy recomendada esta ruta, de la que nos quedamos principalmente con la figura de Genarín, que tiene su propia procesión en la Semana Santa de León. Os recomendamos conocer su historia en este artículo.



Cenar en León

Tras la ruta buscamos un lugar para cenar algo ligerito en plan tapeo y tras mucho caminar decidimos entrar en un lugar llamado La Pintona, en la Plaza de San Martín. Era un bar restaurante con dos espacios divididos, uno en plan restaurante y otro en plan barra taberna de vinos. 

Empezamos con un vinito y tapa, en plan moderado, pero cogimos la carta y el asunto se nos fue totalmente de las manos. Nos sentamos en una mesa y pedimos un menú de dos platos que traía las cosas típicas del lugar y otras que servirían para entrar en calor. 

Dentro del menú pedimos patatas con cecina, un surtido de embutidos, un salmón muy bueno, un potaje de alubias, carrillera de ternera, y para rematar la faena, o más bien reventar, un plato de codillo.

Todo esto con dos jarras de vino y unos buenos postres caseros nos salió por 43,50€, muy buen precio para la cantidad y lo agradable del lugar. La única pega el tiempo de espera, nos juntamos con una comida navideña y estuvimos 45 minutos esperando platos. 

Tras semejante comilona por la noche dimos una vuelta para intentar digerir algo antes de volver al hotel, volvimos a caer en la trampa de la glotonería, somos carne de cañón de la gastronomía local. 

Tras una noche en el hotel que antes comentamos, con un pestazo a tabaco por los pasillos y jaleo de una de las habitaciones, nos preparamos y salimos andando hacia la estación de trenes para dirigirnos hacia Burgos, a conocer sus monumentos y gastronomía (después del codillo aún queríamos más, no tenemos arreglo xD) 

¡Hasta la próxima!

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